Testimonios y recuerdos tras 15 años del atentado a las torres gemelas

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10 septiembre 2016 || 8:18 || Infobae
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“El World Trade Center debería, dada su importancia, convertirse en la representación de la creencia del hombre en la humanidad, la necesidad de dignidad, su creencia en la cooperación entre los hombres, y a través de esa cooperación, su habilidad para encontrar la grandeza”.

Las palabras corresponden a Minoru Yamasaki, el arquitecto que el 18 de enero de 1964 reveló al mundo cómo sería su proyecto cumbre en el corazón de Nueva York. Murió el 7 de febrero de 1986 sin sospechar en lo más mínimo que el terrorismo islámico derrumbaría su obra 16 años después. La había definido como “un símbolo viviente”, ¿cómo podría sospechar que el fanatismo religioso la convertiría en escombros?

El lugar designado por la Autoridad Portuaria para su construcción fue el Bajo Manhattan, un área de la ciudad que hacia 1958 no estaba explotada lo suficientemente. El sitio en el cual se emplazaría el World Trade Center serían las manzanas comprendidas entre las calles West, Church, Liberty y Vesey.

En agosto de 1968 se comenzaría a levantar la primera de las torres: la Norte. La misma que el 11 de septiembre de 2001 sufriría el primero de los ataques de Al Qaeda. Meses después, en enero del año siguiente, se trabajaría sobre las bases de la Sur.

El 26 de febrero de 1993, una furgoneta con 680 kilogramos de explosivos explotó en el aparcamiento subterráneo de la Torre Norte. Era la primera vez que era blanco de yihadistas. El 11 de septiembre de 2001, dos aviones terminarían con su historia.

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