Un mal final por no aprovechar la oportunidad

30 noviembre 2016 || 20:12 ||
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Diálogos con “El Negro” Cruz*

Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. 1 de Reyes 3: 14

Verdaderamente trágico es para cualquier persona, tener frente así una gran oportunidad, muchas veces no buscada, y por la falta de sapiencia y profesionalismo, la posibilidad de obtener éxito en tal o cual misión, se va por la cañería, realmente es terrible.

No dejaré de insistir en afirmar que el desapego a la palabra de Dios siempre trae resultados negativos y para los que no consideran que esto se deba aplicar en la política, ahí está el ejemplo de los Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, en el cual sus presidentes rinden protesta ante la Biblia, además de que sus billetes traen la leyenda: en Dios confío. Ninguna de las dos cuestiones es cosa menor, tienen un gran simbolismo.

No comparto la idea de que los gobiernos tengan que regirse por las Escrituras Sagradas en todos sus órdenes, por eso Jesucristo señaló que debemos dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no obstante, las enseñanzas éticas se pueden utilizar en todo tipo de actividad sin violar la delgada línea que separa los intereses del César de los asuntos del Señor.

En este contexto, no tengo la menor duda de que el poder de los gobernantes debe estar dedicado en lo absoluto a servir a los intereses de la ciudadanía, la recompensa por ello, es el reconocimiento y la admiración de la población para la posteridad.

Por el contrario, los que se dedican a medrar se creen demasiado listos como para burlarse de las mayorías, la vanagloria los desquicia y en un determinado momento, pierden el contacto con la realidad a grado tal, que sus delitos se convierten en una especie de adicción, ya no pueden parar.

Este tipo de gobernantes dejan de escuchar los buenos consejos y abandonan la oración, llegan a pensar que todo lo tienen bajo control y se sienten predestinados, su falta de fortaleza espiritual la sustituyen con bienes materiales y como los ludópatas, sus ansias de ganar se vuelven insaciables, enfermas.

En México, tenemos ejemplos varios de ex presidentes y ex gobernadores que después de terminar su sexenio, pueden caminar con toda tranquilidad entre sus ex gobernados, la gente se acerca a saludarlos y les piden la foto del recuerdo, quiero suponer que es un sensación muy placentera el contar con el aprecio social, además de motivo de orgullo para los familiares de los ex mandones.

Que diferencia con aquellos que pudiendo entrar a la historia por la puerta grande, escogieron los caminos torcidos y acaban siendo perseguidos por la justicia, a lo que se agrega que sus familia queda marcada por el escarnio, en ningún lugar público en que se presenten estarán a gusto, eso sin considerar que sus nombres quedarán registrados en los libros de historia como pésimos funcionarios culpables de muchas desgracias

Lo grave del caso es que a pesar de que se conocen todas estas oprobiosas situaciones, los nóveles alcaldes diputados, gobernadores y demás, no experimentan en cabeza ajena y suponen que a “ellos no les va a pasar”.

Al asumir el trono que su padre el rey David le dejó, el rey Salomón clama acongojado al Todopoderoso lo dote de sabiduría para gobernar a su gran pueblo, su mayor preocupación es no equivocarse en sus decisiones y que todas sus decisiones sean justas. Esto nos demuestra que todos estamos en la posibilidad de aprender.

En fin, ¿cuántas congojas se evitarían si los que llegan al poder fueran humildes y comprendieran que este es pasajero?

*Vivencias de Rafael “El Negro” Cruz, editadas por Javier Roldán