Una década de la ejecución de Saddam Hussein

Para algunos se convirtió en un mártir cuya muerte generó más fanatismo y violencia

AFP
30 diciembre 2016 || 8:29 || Infobae
Compartir en redes

Se cumplen diez años desde que Saddam Hussein fue ejecutado en Irak y muy poco o casi nada ha cambiado.

Hace poco mas de diez años se buscaba intensamente a Hussein por todo el territorio iraquí puesto que encontrar al prófugo y juzgarlo era parte de la operación de liberación.

Como señala la publicación libanesa L’Orient Le Jour, “lo curioso fue que no se lo juzgó por crímenes contra la humanidad o genocidio en la Corte Penal Internacional de la Haya, Holanda; cuando debió ser así. Fue juzgado en Irak, por iraquíes, como demostración de fuerza de la naciente sociedad liberada y en supuesto camino a su democratización”.

“Pero los años que pasaron desde su ejecución demostraron que nada de eso ocurrió; al contrario, Irak voló por los aires y cayó bajo la órbita de Irán”, sostiene la revista francófona desde Beirut.

AFP
AFP

El ex primer ministro iraquí, Nouri Al-Maliki, declaró recientemente que en su tiempo “se ofreció una jugosa recompensa por Saddam (que en nada se comparó con la que en su momento se ofreció por Osama Bin Laden)” y “se sabía que en un país aquejado por la carestía y la pobreza de la posguerra, la tentación de millones de dólares seria irresistible para algunos”.

Así fue que un antiguo guardaespaldas a través de un familiar se puso en contacto con las fuerzas norteamericanas que, además del dinero, ofrecían cambio de identidad para el colaborador y su familia en Estados Unidos a través del programa de protección a testigos. No pasó mucho tiempo hasta que la información estuvo disponible para los estadounidenses.

AFP
AFP

No se sabía contra cuantos milicianos se enfrentarían, no deseaban tampoco llamar la atención; un puñado de soldados de infantería y boinas verdes fueron los encargados de la operación de captura del dictador.
En una casa como cualquiera y bajo tierra, se ubicaba el objetivo, mas precisamente en un escondite pequeño con unos miles de dólares, un poco de comida y un rifle de asalto hallaron y capturaron a quien fue por poco más de tres décadas el hombre fuerte de Irak.

Según declaraciones de George W. Bush luego de dejar la presidencia estadounidense, “el plan fue juzgarlo en Irak por medio del poder judicial iraquí para fortalecer las instituciones del país”. Aunque Bush sabia que si se lo encontraban culpable, muy probablemente la pena que tendría Hussein seria la horca.

El proceso estuvo plagado de atentados contra los jueces que llevaron el caso así como ejecuciones de abogados a favor y en contra de Saddam. Como actos teatrales, durante meses desfilaron testigos y alegatos en el caso en que Hussein dio la orden de rociar un pueblo kurdo con armas químicas provocando la muerte de miles de personas sin distinción alguna, mujeres, ancianos, niños. El veredicto fue culpable.

descarga-3

Más de una instancia internacional abogó por la vida del ex dictador. Hubo incluso algunos países que antes de iniciar el proceso, y cuando aun no se lo había capturado, le ofrecieron asilo político sabiendo que si caía en poder del nuevo gobierno o de las fuerzas internacionales su vida estaría acabada.

Algunos creían que con su muerte se apagarían las voces contra las fuerzas internacionales como también se calmaría la insurgencia chiita y sus atentados. Los analistas de inteligencia europeos y estadounidenses, como algunos sectores de la prensa Internacional, estuvieron muy lejos de proyectar y leer la realidad actual en sus apreciaciones. La evolución negativa del escenario iraquí, el presente del país y la región así lo muestra.

Nota completa aquí.