Veracruz, secuestrado por la delincuencia

7 octubre 2016
10:28 hrs

Los delitos de los altos niveles de la política opacaron los otros, los que crecían en la sombra mientras los reflectores enfocaban los cometidos por la alta burocracia del estado. Distractor de la población que sin dejar de ser un hecho lamentable servía de cortina de humo para ocultar los que día tras día vive la población de Veracruz.

En un desplegado dirigido al presidente de México, Enrique Peña Nieto, al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y al gobernador electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, los empresarios de la entidad señalaron, “no siendo ya suficiente las condiciones precarias de servicios que tenemos, debemos sumar que los últimos 12 años, nuestro estado cayó en manos del crimen organizado”.

Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Coatzacoalcos, Eduardo Campos, aseguró que los gobernadores no han atendido el problema de inseguridad en Veracruz, sobre todo del secuestro, por lo que se han dirigido al secretario Miguel Ángel Osorio Chong y al próximo gobernador, Miguel Ángel Yunes.

Ante esta panorámica se afirma que Veracruz, es una de las ciudades menos habitables del país respecto a la calidad de vida que tienen sus pobladores y a los niveles de satisfacción que ellos dicen tener con los servicios públicos con los que cuentan.

Lo anterior fue revelado por el Índice de las Ciudades Más Habitables de México 2016, elaborado por el Gabinete de Comunicación Estratégica, en el cual Veracruz recibió una calificación de 43.3 puntos en una escala del 0 al 100.

Durante la presentación del informe, se señaló que dichas calificaciones se obtuvieron tras levantar las opiniones de 30 mil 400 personas que habitan en los 60 municipios más poblados del país.

El índice toma en cuenta tres indicadores: calidad de vida, servicios municipales y desempeño del alcalde. Según la evaluación conjunta de los tres indicadores, un total de 24 municipios tuvieron calificaciones bajas.

Estas deficiencias se desprenden de la mala administración que tocan de manera directa a la población del estado, que se ve amenazada por este nuevo flagelo, que es la inseguridad, principalmente el secuestro.

Grupos y asociaciones en defensa de la seguridad en Veracruz aseguran que hay dos factores que impulsan el alza de los delitos comunes, el primero es la complicidad de las corporaciones policiacas de los municipios y del estado y la otra, la sobresaturación de cárceles en la entidad.

En cuanto las prisiones en Veracruz, es el estado que más quejas tiene ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la cual alertó en dos informes emitidos en 2015, de 493 situaciones de riesgo detectadas durante la revisión que realizó a centros de detención en Veracruz. Detalló que del 40 por ciento de los lugares visitados no cumple con los estándares internacionales para garantizar una estancia digna, principalmente en las áreas de detención de tres agencias del Ministerio Público, los centros de reclusión, el centro de tratamiento interno para adolescentes y en separos de Seguridad Pública.

La Comisión encontró que en al menos seis centros de reclusión de la entidad hay grupos internos que ejercen el control sobre otros presos. A través de entrevistas anónimas, detectó que hay presuntos cobros por alimentación, estancia, protección e incluso para el acceso de familiares, entre otros. Además de que en algunas celdas hay menos internos que en otras y cuentan con artículos electrónicos.

También observó situaciones relacionadas con la escasez de agua corriente, carencia de servicios sanitarios, falta de planchas y colchonetas para dormir, falta de mantenimiento preventivo y correctivo en paredes, techos, puertas, ventanas y pisos, así como en instalaciones sanitarias, y otras; obstrucción de los sistemas de drenaje, fugas en las redes hidráulicas que provocan encharcamientos y filtraciones.

Además, en las agencias del Ministerio Público de la entidad, así como en dos separos de Seguridad Pública, visitados por la CNDH, no se proveen alimentos a los detenidos, debido a que no se asigna una partida presupuestal para tal efecto. Mientras, en los centros de reclusión la Comisión obtuvo información sobre alimentos de mala calidad e insuficientes, así como la falta de utensilios para su consumo, por lo que la comida se sirve en recipientes de plástico de diferentes tamaños, lo que provoca una distribución inequitativa.

Además, la sobrepoblación y el hacinamiento en al menos 10 centros de reclusión visitados en la entidad es uno de los problemas mayores; en tanto, en 25 ministerios públicos no cuentan con área de aseguramiento y los detenidos tienen que ser alojados en separos de Seguridad Pública; mientras en 11 penales no hay suficientes teléfonos públicos para los presos.

La CNDH alertó que en la Agencia Primera del Ministerio Público Investigadora en Veracruz se les informó del retraso de hasta seis horas para poner a disposición a un detenido ante un representante legal. Halló también en 21 agencias del Ministerio Público, de 33 visitadas, inconsistencias en registros de las personas detenidas; mientras que en los centros de reclusión visitados encontraron como una constante la carencia de reglamentos y manuales para la actuación de las autoridades.

La delincuencia en Veracruz, tiene sus coartadas desde antes de perpetrar sus acciones. El descuido en el que ha vivido la entidad deja a la deriva la seguridad de los veracruzanos que exigen no más cortinas de humo y un castigo ejemplar para los delincuentes de cuello blanco, encabezados por Javier Duarte pero también a los delincuentes comunes que aprovechan los descuidos de los políticos para fortalecer sus acciones y ganancias… esta columna aparece todos los lunes, miércoles y viernes.