Yunes en la Conago

2 febrero 2017 || 10:34 || Gilberto Haaz Diez
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*De Cicerone: “Los deseos deben obedecer a la razón”.
Camelot

 

Sentarse en la Conago, con el Preciso, que no es otro más que el presidente de la República, debe ser algo que la Masterd Card (para todo lo demás, existe Mastercard) no puede comprar. López Dóriga, siempre bien enterado, escribió en su columna que asistieron los 31 gobernadores y el jefe de gobierno, el que pronto será gobernador. Era un War Room en un Situation Room. Con la Bandera Mexicana presidiendo. Trump los convocaba a lidiar con valor. Estaban los secretarios de Gobernación, Hacienda, Relaciones Exteriores y Economía, el tema era el ‘pelos de elote’ y sus locuras y tonterías, y lo del yerno, que quedó en el olvido, ni fue amigo ni sirvió para nada, para corroborar aquel viejo consejo de Groucho Marx: “Los verdaderos amigos no son quienes te consuelan cuando estás triste, sino quienes te acompañan a romperle la cara a quien te hizo llorar”. El yerno no podía ir, porque quien nos hizo llorar era su suegro. Cuenta Joaquín que la reunión duró cuatro horas. Hablaron todos, cada gobernador tuvo su tiempo, aunque algunos se pasaban más de los minutos. El tema del gasolinazo los unió. A la salida, el nuestro, Miguel Angel Yunes Linares, teniendo como fondo la casa presidencial de Los Pinos, tiró su spitch en su medio de comunicación, su Facebook y Periscope, donde hizo transmisión en directo. Al principio, cuando lo abrí, pensé que era el corresponsal del Vaticano, pero no, oh sorpresa, era nuestro gobernador que le informaba a la ciudadanía lo que allí se había logrado. Cero gasolinazo y unidos contra Trump. Declaración que hizo muy cerca de donde están las estatuas de los presidentes que allí han vivido y reinado. Al fondo se ve a Graco Ramírez, presidente de la Conago, esperando a su chófer y auto. Cerca también de la Coyolxauqhi, aquella piedra de la diosa lunar mexica, madre de la fertilidad, que López Portillo le sobaba el ombligo cada día de su informe, que era el primero de septiembre. No le sirvió de mucho, porque la historia lo condenó como uno de los presidentes más frívolos, y no terminó de defender el peso como un perro. Allí anduvo nuestro góber, jugando y bateando en las grandes ligas, arriba de los 400, como si se estuviera en el Yankee Stadium en tiempos de gloria a la Babe Ruth. Bueno, el presidente está arropado por los gobernadores, ya solo falta que no se deje del ‘pelos de elote’, y que le marque su territorio, porque aquí en el nuestro también todo es territorio Telcel, dice Slim, el que no quiere ser presidente.

LAS OTRAS CINTAS DE NETFLIX
Vi varias cintas, ahora que convalezco y tiro la fiaca por prescripción médica. Todas van por el Oscar de la Academia. Una de ellas es ‘Hidden figures’, historia de las tres mujeres afroamericanas, que siendo unos cerebros matemáticos prestaron sus servicios en los años 60s a la NASA, donde sí admitían gente de color, pero iban a otro edificio por sus necesidades fisiológicas, pues tenían sus baños para ellos, para no contaminar a los blancos, hasta que una de ellas, el director al ver el retardo de que salía, pues iba a otro edificio a dos cuadras, tiró los anuncios de baños para negros, o gente color: “Aquí en la NASA todos orinamos igual”, dijo amenazante el gran Kevin Costner, productor y actor de esta película que pinta para un premio de la Academia. Sin el cerebro de estas afroamericanas, la NASA seguro demora más tiempo en llegar al espacio en las Apolo y a la luna. Buena cinta. Verídica.

EL ULTIMO HOMBRE: Una más es de la guerra de Okinawa, dirigida por otro grande, Mel Gibson. Hasta el último hombre. La historia de un doctor que no lo era pero quería ser, quien se negó a tomar un rifle en esa Guerra Mundial contra los japoneses. Aquella batalla brutal donde murieron miles y, dicen los historiadores, sirvió para que el presidente Truman se animara a lanzarles la Bomba Atómica, porque nada rendía a los japoneses. Se combatió durante 82 días, y hubo más de 250 mil muertos. Una más: Apareció Jackie, la gran viuda de Kennedy, interpretada por Natalie Portman. Detallada desde que llegó a Dallas, aquella vez que su vestido fue manchado por la sangre del presidente, abatido en la limousine casi en brazos de Jackie. La veré apenas.

CORREO DE LARTIGUE (SAN FRANCISCO)
Esto es un caos, debido a que nadie sabe los alcances de este estúpido decreto, una amiga Iraní, con Green Card y que trabaja aquí en IT, la compañía le aconsejó mejor no salir del país, pues no es seguro cuál sería su situación al intentar regresar a casa, ella tiene más de 10 años trabajando aquí en California. Este tipo (Trump) es un idiota con todo el poder que le da su cargo, un toro bravo que está suelto en una tienda que vende cristalería, como dicen por aquí. Saludos / Regards, Carlos.

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NR. Esta es opinión personal del columnista.