Solidaridad, necesaria para escalar peldaños en la política
Se requiere constante capacitación y vencer retos, dijo Eva Izaguirre.
Errores de la mujer en la administración pública, son magnificados.

La primera mujer que logró ser presidenta municipal de Poza Rica, Eva Izaguirre Camacho dijo que la mujer necesita solidaridad para escalar más peldaños políticos, que los errores de la mujer en la administración pública son magnificados.
Para una nueva Comuna, encabezada por una mujer, se requiere constante capacitación y vencer retos.
Durante su participación en la conferencia que impartió «La mujer en la política», la también ex legisladora refirió las cifras nacionales de mujeres que ocupan cargos públicos y de elección popular no mayores a un 10 por ciento global.
Calificar el desempeño de la mujer en la política, es una experiencia «en carne propia».
«Creo que hay buena voluntad, pero también falta de solidaridad para apoyarlas. Pero lo más importante es el termómetro que se registra entre la sociedad quien puede decir si ha hecho un buen desempeño».
De Blanca Batalla Herbert, dijo reconocer como una compañera de lucha del grupo de mujeres del Partido Revolucionario Institucional (pri).
«Debe concluir la investigación que enfrenta, saber el resultado en el manejo de recursos. Porque las mujeres estamos comprometidas en demostrar que somos honestas en el manejo del erario público».
El señalamiento de denigrante sobre el papel de mujeres que actualmente fungen como alcaldesas en la zona norte veracruzana, para Eva Izaguirre Camacho son calificaciones «con mayor rigor».
«Si un hombre comete desatinos en la administración pública generalmente se minimizan, pero en la mujer se magnifican. Es bueno, porque eso nos va a hacer que nos superemos en calidad. No podría calificarlas pero externo el buen deseo que demuestren con hechos bien sustentados».
La mujer debe buscar metas, requiere de capacitación permanente, trabajar en equipo y reconocer al hombre en sus aciertos y experiencia.
«Muchas veces, la división propia en términos políticos nos lastima, nos hace daño y sobre todo nos debilita.
Pero vamos a ser más fuertes si nos reconocemos entre nosotras mismas, no nos califiquemos y nos apoyemos».
Pero actualmente la mujer que triunfa en la política mexicana lo hace de manera solitaria.
A decir de la ex alcaldesa pozarricense «cuando logramos tener representatividad, más que apoyadas por un frente lo hacemos de manera aislada porque comenzamos a subir escaleras solitas. Debemos apoyarnos, no estamos en contra de los hombres, no queremos que estén fuera, queremos igualdad de situaciones y circunstancias.
Debemos ser humildes para aprender de ellos».
Pero Eva Izaguirre reprueba el papel de «las juanitas» y que Poza Rica requiere una nueva presidenta municipal.
Aseguró que la mujer debe ser honesta con ella misma pero es indignante ceder un cargo de elección popular a otra persona por la razón que se justifique.
«Necesitamos ser emprendedoras, luchistas, echar para adelante con los retos, no dejarnos vencer. Al contrario, dejarnos crecer ante la adversidad».
Considera que la actitud machista propiciada por la propia mujer es un problema de subcultura.
«Es un problema histórico. Tal parece que el país fue diseñado en todas sus estructuras para hombres. Por citar la epístola de Melchor Ocampo donde se mencionaba que la mujer le debe obediencia al hombre. Es una expresión clara lo que en aquella época era estado de discriminación y sumisión».
Eva Izaguirre Camacho pide que la mujer se preocupe por inculcar la cultura de la equidad dentro de su propio hogar.
«Hemos escuchado a la mamá que pide a la hija servirle la comida a su hermano o le planche la camisa o el pantalón. Pero cuando hemos escuchado que se le diga al hijo que le planche a la hermana. Es un problema de subcultura arraigado en costumbres y tradiciones».
La mujer, finalizó, debe también fomentar la «valentía» por la denuncia.
«Cuando fui alcaldesa, mujeres llegaban llorando que el marido les había golpeado. Se seguia el procedimiento legal, cuando estaban ya en la cárcel era la esposa la que intervenía a su favor: es malo, pero en el fondo es bueno. Esas contradicciones, forman parte de la subcultura, debemos ser honestas con nosotras mismas».
