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Javier Roldán – Más circo que pan  

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La insoslayable brevedad  

Por Javier Roldán Dávila  

La mayor transformación de la 4T será el empoderamiento del director de contenidos  

El aumento en los precios, ha provocado una corrida inflacionaria como tenía tiempo que no se padecía. Sí obedece al conflicto en Ucrania, al desabasto en las cadenas de producción, a la especulación de acaparadores o a la extorsión del crimen organizado, al consumidor le da lo mismo, el resultado es que sus ingresos ya no le son suficientes.  

Viejo lobo de mar, AMLO sabe que la carestía, sobre todo, de la canasta básica, puede tener un impacto negativo en su popularidad y en la de la ‘corcholata’ que decida impulsar para el 2024. Ni la inseguridad provoca tanto repudio como el alza de precios. 

Ante tal fenómeno que, insistimos, al elector no le importa si es global, el tabasqueño implementó el Paquete Contra la Inflación y la Carestía, mismo que supone un compromiso del sector empresarial para absorber el costo inflacionario, al aceptar disminuir sus márgenes de ganancia, sin embargo, los resultados no han sido los planeados. 

Aunque un día a la semana, en ‘la mañanera’, se exhibe a los corporativos que no respetan el tácito tope de precios, se prevé que al final del año el índice inflacionario general se acerque al 9%, lo cual no se veía en los últimos 20 años. 

Para tratar de bajarle, al malhumor social, por este pernicioso asunto, el Tlatoani pasó de organizar rifas por medio de la Lotería Nacional a promover conciertos en el zócalo capitalino, con tal de apuntalar a su favorita para la sucesión presidencial. 

Así pues, es muy probable que, en los próximos meses, la ‘caja china’ consista en enterarnos que grupos o intérpretes, decidieron ofrecer un concierto en la principal plaza de la Ciudad de México, obvio, ‘sin costo al erario’. No son lo mismo, pero como se parecen. 

Esta es opinión personal del columnista

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Ángel Álvaro Peña – La telaraña y la mosca en el Congreso Local

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ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

Cuando la familia coincide en la política y defiende más el parentesco que el servicio a la sociedad, esta práctica se vuelve una mafia y se aleja del propósito principal que los mantiene viviendo del presupuesto.

Así sucedió con dos personajes de la política veracruzana que desde que llegaron a cargos públicos en la estructura del gobierno de Veracruz, no han hecho otra cosa que protegerse entre ellos y atacar a los demás, de resultados cero, lo cual debe tomarse en cuenta para no volverlos a designar en el futuro. Ya no pueden hacer más daño Cecilia Guevara y su hijo mimado, Fernando Elías Guevara.

El cerebro maquiavélico de quien luego de la frustración de no ser candidata a la presidencia municipal de Poza Rica, puesto por el que había hecho una gran inversión y debió quedarse con la nominación a diputada local.

Las aspiraciones truncadas siguieron al no competir por una diputación Fernando por Morena sino por el PT, partido que no alcanzó en la entidad los votos suficientes para que llegara, a pesar de que estaba tan seguro de ganar que hasta hizo campaña para ese cargo innecesariamente, pero nunca llegó. A Fer le dieron la subsecretaría como consolación, aunque su madre siempre pensó que se merecía la titularidad de la dependencia de Infraestructura y Obras Públicas. Creyéndose amigos del aspirante a gobernador y del líder del partido, y, sobre todo, de López Obrador, creyeron conseguir todo lo que deseaban pero nunca advirtieron carecer de experiencia, vocación y simpatías.

Las frustraciones se cuentan una a una, igual que los quebrantos y aspiraciones perdidas.

Con esas frustraciones en la familia poco tiempo podrían dedicar a construir o pensar en los demás. Todo fue rencor y sed de venganza. Así que Cecilia aprovechó su experiencia como presidenta de los diputados locales de Veracruz y con esos contactos, creó toda una estrategia para recibir a Elio Hernández, quien, según ella, le robó el puesto a su hijo, y actuó en consecuencia.

Desde la víspera de la comparecencia de Elio Hernández la mano de Cecilia se notó. La trampa empezó a colocarse como telaraña para las moscas desde las curules. Se tomó en cuenta la poca claridad con la que ha trabajado el secretario, como es el caso del subejercicio pendiente en su dependencia del año pasado, que se suma al del presente y su incompetencia para realizar su tarea y entonces preparó su veneno.

Así como no perdona a Fernando Remes que esté sentado en la presidencia municipal de Poza Rica, tampoco perdona a Elio Hernández como titular de la secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, ella quiere ocupar el puesto de Remes y, que su hijo sea secretario, aunque sea por dos años. Sabe, de sobra, que la trayectoria propia y la de su hijo no gozan de muchas simpatías como para pensar en que en el futuro les podría ir mejor. No son bien vistos en la región.

Así que, aunque el gobierno sea morenista, instruyó a diputadas locales de ese partido, como Janix Liliana Castro Muñoz, para increpar a Hernández Gutiérrez al decir que las carreteras del sur de Veracruz parecen “cono de huevo”, y le exigió al funcionario estatal que la acompañe a un recorrido en la zona sur de la entidad, para que conozca directamente las necesidades de la población, en materia de caminos y obras.

“La carretera estatal Isla-Santiago Tuxtla, tramo carretero federal 145 Sayula de Alemán-Tierra Blanca-La Tinaja, la tenemos como un cono de huevo”, dijo Castro Muñoz, quien pidió que se realicen trabajos para la rehabilitación de los caminos, así como la construcción de un puente en la comunidad El Maguey, municipio de José Azueta. Lo que empezó a mermar el optimismo de secretario de Obras Públicas del Gobierno del Estado de Veracruz.

Desde luego que priistas y panistas también se le echaron encima. En realidad, no necesitaba Cecilia arriar a nadie contra Elio, hubo mucha tela de dónde cortar. Así, el panista Enrique Cambranis Torres dijo que era muy grave que este año la secretaría carezca de avance alguno en proyectos carreteros en la entidad, criticando además que el titular declarara públicamente que no es prioridad para esta dependencia más obras de impacto social.

Pero quien, sin duda, se llevó las palmas en cuanto a los cuestionamientos a la secretaría de Obras, fue el priísta Marlon Ramírez, quien responsabilizó al compareciente de entregar obras a empresas de reciente creación por 320 millones de pesos, y mostró pruebas al enseñar un contrato de una persona de nombre Víctor Manuel López Sandria, de 27 años, supuesto apoderado de José Octavio Méndez Morales, una obra por 11.5 millones de pesos, mientras que de acuerdo con la Ley de Obras Públicas del Estado, se requiere experiencia suficiente para llevar a cabo estos compromisos.

Marlon Ramírez Marín, mostró la fotografía del domicilio fiscal de la empresa LMN Constructores Asociados a la que le entregó más de 32 millones de pesos, en la colonia El Sumidero, imágenes de viviendas muy “modestas”. Añadió que las empresas de nueva creación a las que se les entregaron contratos no son de administraciones pasadas, sino de la actual, creadas en 2019.

Además, señaló que no se ejercieron mil 200 millones de pesos este año, siendo el subejercicio una práctica reiterada en la dependencia, porque año con año desde que tomaron posesión del cargo Hernández Gutiérrez y Elías Guevara, se deja de gastar el presupuesto asignado a obras de primera necesidad social, por si fuera poco, el dirigente del PRI en la entidad aseguró que mientras que lo poco que se ejecuta es con empresas “fantasma”.

Porque resulta poco creíble que en todos estos asuntos el inmaculado subsecretario no se haya dado cuenta de todos los tejemanejes de su jefe. La Ley de Servidores Públicos aclara perfectamente que, si un subordinado se da cuenta de un desvío de fondos o actos de corrupción de sus superiores, tiene la obligación de denunciarlo y el chamaco Guevara nunca dijo esta boca es mía.

Debieron pasar cuatro años en la administración para que se descubrieran estas anomalías que seguramente empezaron con el actual gobierno. Sin embargo, el gobernador presume que en su sexenio se ha construido más infraestructura que en las administraciones anteriores.

Ahora, Fernando Elías aparece, junto al secretario en el Congreso Local, como un Judas de la administración veracruzana.

PEGA Y CORRE

Desde que el Presidente de la República anunció que para el próximo año habría un incremento de 20 por ciento al salario mínimo, los empresarios afiliados al Consejo Coordinador Empresarial declararon a los medios que estaban de acuerdo. Señalaron que no era necesario ni discutirlo, ni que lo platicaran, como una muestra de que no hay ni enfrentamiento no distanciamiento entre el gobierno y los empresarios como algunos quieren hacer creer. Así avanzamos más y mejor. Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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Gabriel García-Márquez- Imposible no hablar de la marcha

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columnista invitado

SENTIDO COMÚN

Por Gabriel García-Márquez

Además de la derrota de México ante Argentina el pasado sábado, en que muchos no pudieron evitar derramar una que otra lágrima o un mucho de bilis, se ha pretendido desviar la atención criticando al argentino Lionel Messi al grado de quererlo subir al ring con el Saúl “Canelo” Álvarez, por el descuido de haber rosado de manera accidental con el pie una playera de la selección mexicana, que previamente había intercambiado con Andrés Guardado; el otro tema que ha acaparado los medios es la marcha organizada por el gobierno federal con motivo del Cuarto Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y en la cual participaron seguidores y simpatizante de todos los estados del país, no nada más de la Ciudad de México. 

En esta ocasión el secretario de gobierno de la Ciudad de México, abogado de profesión, Martí Batres sí contó bien a los asistentes al declarar que según su cálculo preliminar: “Todavía sigue llegando muchísima gente, pero en el primer conteo que tenemos calculamos más o menos un chingo y dos montones”. Esta vez evitó equivocarse, porque al parecer no sabe contar bien, toda vez que en la marcha organizada por la sociedad civil dos semanas antes en defensa del INE, el mismo Batres calculó que había entre 10 mil y 12 mil personas nada más, cuando en realidad hubo más de doscientos mil. Habría que preguntarle, aunque sea a Wikipedia, qué significado tiene “un chingo y dos montones” para poder hacer la comparación.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México y anfitriona del evento, Claudia Sheinbaum se fue un poquito más arriba al declarar, casi oficialmente, que habían sido más de 1. 2 millones de personas. Ella sí podría tener un dato más exacto, puesto que estuvo repartiendo tortas y a cada uno le iba diciendo de qué estado provenía la torta que le estaba entregando.

Sin embargo, el Presidente de la República fue más inteligente y cauto al declarar que no importa el número de participantes en la marcha, que lo que realmente importa es la participación en el 24 y durante la mañanera dijo: «No somo uno, no somo cien, cuéntanos bien”. 

En la llamada marcha en defensa del INE hubo una participación mayor tanto en cantidad como cualitativamente, toda vez que solamente participaron personas radicadas en la Ciudad de México, que no hubo acarreados de otros estados, ya que se realizaron marchas similares en las capitales de los estados. En el caso de la marcha llamada de la Celebración, ésta se realizó nada más en la capital del país y contó con la participación de funcionarios, partidarios y acarreados de todos los estados donde hay gobiernos morenistas, de manera que se perdió la espontaneidad que tuvo la primera marcha.

Lo cierto es que el Presidente de la República dio muestras de fortaleza tanto política como física, toda vez que caminó durante cinco horas por el Paseo de la Reforma desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo, bajo los intensos rayos del sol y no aceptó que lo llevaran en su auto, porque el cometido era a todas luces darse un buen baño de pueblo como hace mucho tiempo no lo hacía. Y como él mismo dijo en la mañanera “Ya estoy chocheando, pero todavía tengo muchos deseos de vivir”. Y ante la pregunta de una reportera ¿Este fue un ejercicio para que próximamente pueda hacer otra marcha, señor presidente? El Presidente respondió: No sabemos, no sabemos qué nos depara el destino.

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Ángel Álvaro Peña – La lectura de las marchas

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ALMA GRANDE

Por Ángel Álvaro Peña

No somos iguales, dijo el Presidente y se evidenció con las marchas. La primera, del 13 de noviembre, podría calificarse como la de amargura, donde se mostraba una clase dolida por razones desconocidas, pero con mucha violencia hasta en sus carteles; en la marcha del 27, la alegría era evidente. En la marcha del defensa al INE otra diferencia fue el hecho de que nadie, o muy pocos, sabían, por qué asistían; en cambio, en la del último domingo de noviembre todos los entrevistados dieron una explicación clara, a pesar de que fueron acusados de acarreo.

La marcha del 13 podría llamarse también la manifestación del desgano, del cansancio físico y mental, la otra, representa la fuerza, incluso la de los ancianos que caminaron varias horas y escucharon atentos el 4o informe del Presidente.

El hecho de ser la mayor parte de la población, muchas de ellas personas de la tercera edad que caminaron kilómetros, desde días antes y durante la marcha, mostraron energía y conciencia, sorprendentemente felices. Porque ni la amargura ni la felicidad pueden ocultarse.

El Presidente se encargó en su 4º Informe de gobierno, de traer recuerdos de aquellos que decían que al año de gobierno de Morena estaríamos como en Venezuela o Cuba, que la moneda estaría a 50 pesos en relación al dólar, y que sería un peligro para México. Que la inflación nos llevaría a la ruina y que la gasolina sería un artículo de lujo, entre otros muchos pronósticos que todavía no se cumplen, a pesar de la fuerza con la que se deseó que sucediera, desde algunos de los rincones más oscuros de la sociedad mexicana.

Como nunca antes sucedió la oposición apuesta para que le fuera mal a México, que la economía quebrara, que nos invadiera un país extranjero y que la miseria aniquilara a los más vulnerables. Sólo así pueden justificar su posición que los identificó por décadas haciendo daño, poco a poco a las mayorías, pero de manera contundente.

Algunos mal intencionados y muy amargados aseguran que la simple presencia de camiones es una evidencia del acarreo. Muestra de que siguen viendo el presente con sus preceptos del pasado. Todavía los simpatizantes de la Cuarta Transformación no saben volar para venir a la marcha. El acarreo fue obvio en la marcha del 13, donde las trabajadoras domésticas caminaban con sus patronas con la hiel a flor de piel y ni unos ni otros eran capaces de saber las verdaderas razones de su asistencia.

También desaparecieron las sospechas de reelección, de caminar hacia el socialismo, de que la esposa del Presidente buscaría un cargo de elección popular, como sucede con otras ex primeras damas que quieren poder. Por eso subraya que no somos iguales. También rechazó acusaciones que sólo existieron en la imaginación de quienes querían descalificar la voluntad de la mayoría de quienes votaron. Porque, aunque digan algunos optimistas que la mayoría de los mexicanos estuvo a favor de López Obrador, sólo votó a su favor la tercera parte de los integrantes del padrón electoral del INE. Para los pesimistas, la lectura es otra muy diferente, porque hubo quienes, aseguran, que no fueron a votar porque como sabían que Morena iba a arrasar su voto no harían falta. Una tercera interpretación radica en que quienes no votaron no estaban de acuerdo con ninguno de los candidatos: es decir, no los representaban ni los partidos ni sus líderes, ni sus abanderados.

Aquí con acarreo, según la versión de la oposición, o por convicción, los asistentes a la marcha superaron el millón de personas, según la versión oficial. La cantidad es menos importante que la calidad de su interpretación histórica. Porque, suponiendo que hubiera acarreados, todos sabían a qué iban, en contraposición de quienes participaron en la marcha del 13 de noviembre que eran dispersos en sus argumentos y poco sólidos.

La oposición argumenta que hubo huecos en la plancha del Zócalo, lo cual es explicable con lógica. Ya que, al llenarse, las autoridades impidieron el acceso, y las calles aledañas como Tacuba, 5 de Mayo, Madero, 16 de septiembre, Moneda, 5 de Febrero, 20 de Noviembre, etc. todavía estaban llenas de gente. Al llegar el Presidente al Zócalo la gente se amontonó en las vallas para saludarlo, y, al frente para verlo de cerca cuando diera su informe, dejando esos vacíos que en las fotos aparecen y que han servido a algunos para afirmar que el lugar no se llenó a pesar del que el cupo fue rebasado y lo muestran las calles claramente.

Otra de las razones por las que se veían los espacios vacíos fue donde se encontraban los profesores de la CNTE en su protesta, que están en plantón permanente frente a Palacio Nacional solicitando, como es su costumbre más plazas, más suelos y más privilegios para sus líderes. Paros de labores y manifestaciones que realizan todo el tiempo a cambio de dinero y privilegios. A pesar de esto, se les protegió con policías alrededor y espacios para su libre tránsito.

Pero más allá del número de asistentes y sus causas, la expresión social fue histórica, porque a pesar de que algunos medios electrónicos no dieron mucha información al respecto, en comparación a la cobertura que le regalaron a la marcha en defensa del INE, las calles se llenaron y el apoyo al Presidente fue evidentemente espontáneo.

Entre los asistentes estuvieron n }o sólo mexicanos del interior de la república sino de otros países como Bélgica y España, y de ciudades de Estados Unidos como Nueva York, Chicago y Los Ángeles.

El pretexto de esta marcha fue el 4o informe de gobierno, que, en realidad, fue lo de menos. Se mostró fuerza y solidez. No dudas ni titubeos.

Buena parte del discurso del Presidente lo ocupó el tema del salario mínimo que se duplicará a finales del sexenio, mientras que en otras administraciones aumentaba 3 o 4 por ciento anual. Lo que significaría que debieran pasar 25 años para lograrlo, si siguiéramos con el viejo régimen.

Andrés Manuel López Obrador proclamó que su legado de gobierno deberá definirse como Humanismo Mexicano por la orientación social de sus políticas y aun cuando se nutre “del pensamiento universal», advirtió que su esencia «surge de la milenaria riqueza cultural mexicana y la fecunda historia nacional”.

Las interpretaciones de la marcha y el informe provenientes de la oposición fueron tan dispersos, como diversos, coincidían en la descalificación, pero ninguno de ellos recuperables como para plasmar en una columna. Su visión de la realidad política se refleja en los votos, en su retroceso, en sus derrotas electorales. En el rechazo de la gente hacia sus propuestas.

Llama la atención que desde el inicio hasta el final de la marcha la única persona que acompañó, paso a paso al Presidente fue la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Marcelo Ebrard se sumó unas cuadras después de iniciada la marcha y esperó al presidente en el templete destinado al Informe, frente al Palacio Nacional. Adán Augusto se integró a la marcha también cuadras adelante después de iniciada, no se separó del Presidente ni de Claudia hasta llegar al Zócalo.

La marcha sirve también para hacer interpretaciones más serias y profundas que el número de asistentes y que tienen que ver con el futuro de los mexicanos. Es decir, las expresiones políticas, de cualquier índole y partido, exigen una lectura seria y no superfluos comentarios que banalizan y vulgarizan la política.

PEGA Y CORRE

Ahora Lorenzo Córdova, criticó a los pocos aliados que le quedan: los medios de información, cuyo contenido calificó de “penoso”, porque muestran los desvíos de recursos humanos y materiales que ha utilizado durante años el Consejero Presidente del INE… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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