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Miguel Ángel Cristiani-La lista de Periodistas muertos por COVID-19

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  • Hay ya más de 82 reporteros fallecidos por el virus
  • No se ha reconocido su labor, que debería ser apoyada
  • El estado de Veracruz ocupa los primeros lugares

Por Miguel Ángel Cristiani González

En anteriores entregas de esta Bitácora Política nos hemos referido a la necesidad de considerar a los periodistas, como parte de los ciudadanos que están exponiendo sus vidas y hasta las de sus familiares con quienes tienen convivencia diaria, al estar cumpliendo con su labor informativa para los distintos medios de comunicación, en lo que va de la pandemia del COVID-19.

Lo anterior nos lo viene a confirmar la organización internacional Artículo 19 que acaba de dar a conocer un estudio con cifras y nombres de los periodistas que han perdido la vida durante la pandemia.

Así tenemos que de abril del 2020 al martes pasado, tenemos conocimiento que 82 periodistas han fallecido a causa del #COVID19; 73 hombres y 9 mujeres.

Esto ubica a México dentro de los cuatro países con mayor número de decesos de periodistas a causa del virus a nivel mundial:

Desde el mes de abril de 2020 y hasta el 19 de enero de 2021, se ha registrado el deceso de 82 periodistas en México a causa de Covid-19, de acuerdo con un registro realizado por la organización Artículo 19.

Pero a esa macabra lista de nombres de compañeros periodistas, lamentablemente hay que agregar todavía otros de muy queridos compañeros, tan solo del estado de Veracruz, tenemos que apuntar y recordar a Juan Carlos Absalón Polito, periodista de San Andrés Tuxtla; Alvaro Belín Andrade; también amigo y periodistas de muchos años en Xalapa; nuestro entrañable e inolvidable compañero de la Facultad de Periodismo en el puerto, Guillermo Wong Saavedra, más recientemente, Alfredo Espinoza, reportero gráfico y fotógrafo oficial del Grupo de los 10; Leopoldo Agustín Rivera “Polo” del periódico Gráfico de Xalapa y uno de los primeros en la lista de fallecidos es Jaime Rivera fotografo del Diario de Xalapa.

A través de sus redes sociales la organización presentó el listado de periodistas que han fallecido desde el inicio de la pandemia en nuestro país, cuya cifra coloca a México dentro de los cuatro países con el mayor número de fallecimientos.

De acuerdo con la Campaña de Emblema de Prensa, hasta ahora al menos 664 periodistas han muerto por Covid-19 en 60 países de todo el mundo, cuyo listado es liderado por Perú, le sigue Brasil, México, India y Bangladesh

La seguridad de periodistas, trabajadoras/es y personas comunicadoras está particularmente en riesgo, porque se encuentran en las primeras líneas para informar. Muchas personas periodistas han fallecido por falta de medidas de protección adecuadas al realizar su trabajo.

Las y los periodistas y trabajadores de medios de comunicación tienen un rol esencial, tanto para dar a conocer las medidas que las autoridades están tomando para enfrentar la pandemia, como para robustecer el debate público sobre la idoneidad de dichas medidas.

Las cifras del número de muertos no engañan, sirven para confirmar el hecho de que los periodistas, reporteros, fotógrafos, camarógrafos, que todos los días siguen trabajando en las calles, haciendo entrevistas o cubriendo conferencias de prensa de los protagonistas de las historias políticas y sociales, son también parte de ese ejército de héroes anónimos que no han sido reconocidos adecuadamente.

No solo quienes desgraciadamente han fallecido, sino también los que han sobrevivido, pero debido a la crisis económica, sus medios de comunicación han sido cerrados o despedidos para economizar gastos.

Distintas organizaciones de comunicadores, han estado insistiendo en la necesidad de que al igual que se hace con otros sectores de la sociedad, que han sido reconocidos y se les otorgan apoyos económicos para que puedan seguir cumpliendo con su trascendental labor, a los periodistas también se les entreguen esos estímulos para que puedan seguir con sus tareas informativas.

Pero la triste realidad, es que hasta ahora, ninguna autoridad federal, estatal o municipal, ha tomado la iniciativa para que se entreguen, como ya se hace con otros sectores, adultos mayores, pescadores, cafetaleros o productores agrícolas, un apoyo económico que les permitan subsistir a la pandemia.

Posiblemente ahora que estamos en pleno proceso electoral, alguno de los partidos o de los candidatos a un puesto de elección popular, aprovechen la oportunidad y establezcan alguna iniciativa para apoyar a los periodistas, que estoicamente siguen cumpliendo con su labor de informar y formar a la opinión pública.

Aunque oficialmente suman ya 82 los periodistas muertos en nuestro país, durante la pandemia, seguramente que ya son más de cien, porque en la lista dada a conocer no están todos los que son, al menos en cuanto a los periodistas fallecidos en el estado de Veracruz.

Como es bien sabido, la pandemia va a seguir todavía, cuando menos lo que resta del año, por eso es muy importante que se reconozca a los periodistas como parte del ejército de los soldados que día a día, están luchando contra el virus, aún a riesgo de su propia vida.

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José Sobrevilla – Asesinos en serie

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Por José Sobrevilla

Se cree que el término “Asesino serial” fue utilizado desde 1930 por el director de la policía de Berlín, Alemania, Ernst Gennat (1880-1939), pero ha sido atribuido a un agente especial del Buró Federal de Investigaciones, FBI, criminólogo, perfilador de asesinos y escritor, Robert Kenneth Ressler (1937-2013) a partir de los años setenta.  En su libro “Asesinos en serie” (Editorial Ariel/2018), Ressler narra haber acuñado el nombre de “serial” por las series de aventuras en la televisión porque, cuando era niño, recordaba que al final de cada capítulo quedaba en vilo hasta la siguiente semana que continuaría. Esa sensación, asegura, es la que queda en los asesinos seriales cuando descubren que el crimen cometido no ha sido tan perfecto como lo vive en sus fantasías.

Jiménez Serrano J., Analista y Psicólogo Criminalista ha definido al asesino serial como el que mata tres o más víctimas, de forma sucesiva y entre ellas con periodos de “enfriamiento”. Además de ello, la característica principal de esta tipología es una ‘individualización de los crímenes’ en cuanto a que cada víctima puede verse por separado en momento y lugar.

Aunque el enfriamiento no quiera decir que no esté planeando seguir haciéndolo, tras el crimen, el asesino consigue cubrir las necesidades psicológicas que lo sacian: sensaciones de poder, dominio, venganza. Situación en la cual el asesino no requiere matar otra vez, aunque a veces siente la necesidad de recrear y revivir ese asesinato, por lo que puede hacer uso de souvenirs o trofeos robados en la escena del crimen; saciedad que es momentánea. “Recreaciones que en un momento ya no llegan a ser capaces de sustituir ese acto de fantasía y vuelven a matar”[1].

El psicólogo y especialista en conducta criminal, ex comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, José Luis Musi Nahmías ha considerado que tanto el asesino serial como el múltiple cometen los crímenes a partir de una planeación integral y van armando su estrategia, su técnica y táctica, sea ya para cometer uno u otro; sin embargo, el serial mata a diferentes personas en momentos desiguales y en la mayoría de ocasiones en lugares distintos. El múltiple puede privar de la vida a muchas personas en el mismo momento y lugar. Uno de los ejemplos más claros ha sido cuando, en Estados Unidos –principalmente–, una persona entra a una universidad y comete un asesinato masivo, también ha sucedido en supermercados.

En tanto, el abogado y especialista en Seguridad, Max Morales, quien realizó el perfil criminológico de Alejandra Barraza “La Mataviejitas”, asegura que, dentro de un análisis, en el comportamiento delincuencial de una persona, hay que ver una serie de factores de cómo se comporta al momento de cometer el delito y robustecerlo con el cómo ha sido su vida previa y comportamiento posterior al delito.

La personalidad y modus operandi depende mucho de lugar y forma económica de vida de cada serial; por ejemplo, el actual feminicida de Atizapán de Zaragoza, Andrés “N”, (o Mendoza como cita el periodista de policía Carlos Jiménez) de 74 años, llegó a asesinar y descuartizar mujeres durante 20 años con más de 30 víctimas y que, en versiones televisivas ha aceptado haber comido algunas partes de sus cuerpos, reporteros han señalado que tenía dos caras, porque periódicamente recibía 600 pesos gobierno Municipal de Atizapán de Zaragoza, Estado de México, dinero que utilizaba para comprar balones de fútbol a niños, sopas instantáneas para personas en situación vulnerable, y pintura para fachadas de casas de varias de sus víctimas. Wikipedia señala que es de Oaxaca y que su nombre completo es Andrés Filomeno Mendoza Celis y, a junio de 2021, aún seguía siendo investigado[2].

Según estadísticas internacionales, por lo general, tanto seriales como múltiples, fluctúan entre los 25 y 37 años de edad; y el Buró Federal de Investigaciones, FBI, de Estados Unidos ha sido el que mejores estadísticas ha reunido de este tipo de asesinos; igual que los científicos de la conducta europeos; fundamentalmente los españoles, en donde existe, incluso, el segundo Instituto más importante que se formó en el mundo sobre criminología en la Universidad Complutense de Madrid reveló el Dr. Musi.

Como característica general, son gente muy inteligente, con un coeficiente por arriba del promedio, entre normal y normal-brillante. Pueden padecer ataques epilépticos cuyas crisis consisten en ausencias mentales. Son anodinos, muy agradables, o que tratan de agradar a los demás, para ganárselos y convertirlos en víctimas. La mayoría pertenece a lo que se llama, en economía, clase media, que no quieren regresar a sus orígenes de pobreza, pero que tampoco han podido llegar a ser lo ricos que quisieran. Todos tienen como característica que, en su niñez, fueron víctimas de malos tratos, incluyendo acciones familiares y/o de conocidos acerca de la violencia sexual; fueron maltratados y padecieron también lo que ahora se conoce como “Bullyng”, y en la escuela fueron minusvalorados, sobajados, y les fueron creando no solamente un sentimiento de bajo valor de sí mismos, sino uno de poco amor a la propia vida.

Los motivos de los asesinatos –continúa el Dr. Musi–, no todos son de tipo sexual, pero sí en su mayoría; quiere decir que son gente que se satisface solo si logra la característica fundamental de personalidad, ya sea de psicopatía, o psicosis que viene aparejado con el amor a la muerte, a la necrofilia; son capaces de matar a sus víctimas y, posterior a la muerte, violarlas, que es la única manera en que pueden tener una eyaculación, o satisfacción sexual plena; o bien hacerlo primero cuando están vivas, someterlas, hacer un ejercicio de poder, de sumisión, y después asesinarlas.

Experimentan placer con el homicidio, con el sometimiento, también con el deseo y el ejercicio del dominio, y con la sensación de poder. Todos, múltiples y seriales son enfermos, padecen trastornos mentales, en el sistema nervioso central, en las facultades mentales superiores.

El psicópata es un individuo cuyas principales características son no mantener relaciones emocionales permanentes con nadie, de hecho, no las mantienen, las actúan, no tienen afecto por las demás personas. En el psicopático, por ejemplo, es la carencia de sentimientos de culpa y de vergüenza; incluso llegan a pensar que “no hicieron un mal”; al contrario, que “hicieron un bien” porque era una persona que le hacía daño a la sociedad.

Pero los psicóticos no, ellos son el rubro general en donde se encuentran los trastornos de pérdida del sentido de realidad, los más comunes en todo tipo de esquizofrenias: simple, hebefrénica, catatónica, etc. “A un neurótico tú le puedes preguntar cuanto son ‘dos y dos’, y te va a contestar veintidós, o ‘qué coraje’. Un psiconeurótico te va a contestar ‘dos y dos’, ‘híjole, me duele mucho la cabeza’ porque somatiza el estrés y la angustia lo vuelven en síntomas de enfermedades o padecimientos; mientras que un psicótico, si tú le preguntas cuanto es ‘dos y dos’, te va a responder ‘un avión’, o ‘un tren’ o ‘un árbol’, o algo que ver con la conciencia y la realidad”.

Juana Barraza la “Mata viejitas”

Cuando Max Morales, perfilador de la asesino serial Juana Barraza Samperio, a finales de 2006, aseguró que “era mujer”, todos se rieron, porque era el único especialista que opinaba contrario a los demás, quienes pensaban que podía ser un estilista. “¿Qué es lo que hice? Los asesinos seriales en todo el mundo, tienen características que son comunes. Padecen una psicopatía o trastorno de comportamiento, y en esa definición un asesino serial es una persona que mata con cierta saña, con violencia a un número de tres a cuatro personas, en un periodo de tiempo de manera consecutiva, o en una jurisdicción.

Quiere decir que lo hace por el solo placer de poder dar rienda suelta a ese impulso que no pueden controlar de asesinar a una persona. Claramente pueden distinguir entre ‘el bien’ y ‘el mal’, pero conscientemente deciden cometer delitos atroces. No quiere decir que sean personas que tienen una desviación mental; es simplemente una disfunción de su comportamiento”.

Son asesinos de varias víctimas consecutivas –continuó Max Morales–; ellos eligen a su sacrificado, pero no son gente que sea ocasional; las seleccionan de acuerdo a sus impulsos; tienen la visión de tener una especie de “venganza social” por algo que les pasó a ellos. Generalmente son personas que proceden de familias disfuncionales y que, lamentablemente, en su niñez tuvieron comportamientos de violencia agresivos hacia ellos, tanto de familiares como parientes políticos, las nuevas parejas de su mamá o su papá, fundamentalmente.

Otra característica es que son obsesivos con el poder. Quieren tener la potestad de la vida de la víctima que ellos señalen; poseen también una personalidad narcisista; tienen un IQ elevado, lamentablemente, enfocado al mal; así como la necesidad de llamar la atención, pero primero se hacen pasar como gente tranquila, de muy bajo perfil, que no da problemas. Incluso se presentan como gente educada. El caso es que posteriormente, cuando ya fueron descubiertos se vuelven cínicos. Incluso se vanaglorian de esa posición que tienen de superioridad mental.

– Max, ¿Cómo diferencias un asesino serial de uno múltiple?

– El múltiple, al momento de estar cometiendo un delito, por salir del problema mata a varias personas como una cuestión colateral, aunque no las tenía pensado matar. Por ejemplo, una persona que va manejando enojada y va atropellando gente; o que estuvo en una situación de toma de rehenes. Sin embargo, el asesino serial no puede controlar el impulso y selecciona previamente a sus víctimas. Otra característica es que ellos mismos creen tener una ‘autojustificación’ para lo que hicieron; creen justificarlo por la infancia que vivieron. Son manipuladores y persuasivos; tienen una facultad de convencimiento que los hace mimetizarse y hacer empatía con las víctimas.

También son personas que tienen una “doble moral”; por un lado, participan socialmente en cosas agradables de la sociedad, pero lo que hacen realmente es ocultar su verdadera personalidad. Muchos especialistas dicen que lo hacen indirectamente para ver cuánto tardan realmente en poderlos capturar; es como un reto. Por último, sienten que sus actos tienen una motivación y justificación; se creen ellos esa situación, que ellos no eran así, pero las circunstancias los cambiaron, y la sociedad tiene que ‘justificarlos’ o verlos con cierta caridad.

Por su parte, el Dr. José Luis Musi asegura que los psicóticos pueden tener momentos de lucidez, como que tienen brillos de sentido de realidad, los cuales les causan sentimientos de culpa, a tal grado que muchos, después de cometer los actos homicidas, se llegan a suicidar porque no pueden resolver la culpa. Los psicópatas no. Nunca tienen sentimientos de culpa o de vergüenza, y convierten a la persona en una cosa; no lo viven como un ser humano sensible, que transmite emociones y que ellos también las pueden transmitir, intercambiar; muchos son muy peligrosos, todos, diría yo, criminológicamente hablando.

Tienen una gran capacidad de hacer un enorme daño social y pocas o nulas posibilidades de rehabilitación o readaptación social. Por eso, en las cárceles hay que tenerlos separados de la demás población.  No son reintegrables socialmente, coincide el Dr. Max Morales, por más años que pasen en la cárcel, porque ya tienen esa desviación en su comportamiento.

En el caso de la “Mata viejitas” lo primero que hice fue analizar el comportamiento que tenían las víctimas, donde todas fueron personas de la tercera edad, jubiladas y solas. El primer acercamiento era para ofrecerles acompañarlas al súper, o cargarle las bolsas hasta su vehículo; se presentaba como enfermera y que les podía ayudar a obtener sus beneficios económicos de vejes, y una vez que las enganchaba se seguía ofertando como una persona que –además– podía asistirlas en labores del hogar, como sirvienta o planchadora.

El problema era que una vez que le decían que sí, porque era agradable, les quería cobrar de más por sus servicios; sin embargo, las personas adultas, quienes cuidan mucho sus gastos, y ella les quería cobrar “como si fueran de Las Lomas” (una de las colonias más cara de México) y ese era el ‘detonante’, porque cuando los adultos mayores se sienten engañados o estafados “no tienen pelos en la lengua” y le reclamaban que era una ‘abusiva’, que “cómo quería cobrar esa cantidad”, y ella se acordaba del maltrato infantil que le daba su abuela, las golpizas, y en ese momento las asesinaba.

¿Por qué concluí que era mujer?

Por el ritual que tenía, el modus operandi utilizado; las convencía con sus dotes de ‘enfermera’, les ofrecía masajes relajantes, se los daba y al final tomaba cualquier elemento que tuviera cerca, el cordón de la plancha o el enchufe de alguna aspiradora, y las ahorcaba. Nunca las violó, y les dejaba una estampa de un santo como para sentirse bien.

Detrás de La Mataviejitas estaba Juana Barraza. Una mujer corpulenta, de 1,75 metros de altura, que se había dedicado toda su vida a la lucha libre profesional y al comercio, quien tenía tres hijos y llegó a estrangular a veinte personas aproximadamente, de las cuales solo reconocía dieciséis; también cometió 12 robos. Fue condenada a 759 años de cárcel[3].

Un asesino serial siempre reincide, asegura el Dr. Musi. Siempre andan y actúan solos, y muchos viven totalmente solos; de tal manera que no tienen con quien intercambiar las cosas más comunes de la vida. Curiosamente ‘siempre dejan alguna huella’, porque el impulso del homicidio no lo pueden parar, el deseo, la ansiedad por matar, la satisfacción sexual al hacerlo; y la dejan como diciendo “ojalá y me agarren, me detengan, porque no puedo parar”.

El único caso que este reportero pudo encontrar de asesinos seriales que no actuaban solos fue el de Los Huipas, detenidos en 1950, y que eran de un grupo étnico llamado “yoremes”, (sur y norte de Sinaloa, Sonora y Durango) y eran cuatro hombres Yocupicio Soto; Adelaido Huipas Quijano; Leonardo Yocupicio Huipas y Basilio Humo Valenzuela, todos eran primos de primer y segundo grado, y además amantes. Cometían los asesinatos presuntamente por el rencor que le tenían a la sociedad por haberlos rechazado por sus preferencias sexuales. Eran originarios de Huatabampo, Sonora, y curiosamente el incesto no preocupaba tanto a la sociedad, como el hecho de que hubieran sido homosexuales.

Su venganza era terrible, cruel, salvaje y despiadada, y escogían como víctimas a quienes se habían burlado de ellos por su estatus en la comunidad, pero específicamente a quienes los ridiculizaban por ser homosexuales; usaban un marro de mezquite, aunque lo más escalofriante era que antes de asesinarlos, los torturaban y les cortaban los genitales, y los senos en el caso de las mujeres; incluso, comenzaron a coleccionar los testículos y penes de los hombres que asesinaban[4].

Antiguamente a los asesinos seriales –comentó José Luis Musi– les llamaban “locos”, “enfermos morales”, “desalmados”, “monstros”, “vampiros”, “propios de cultos satánicos”, y siempre devotos de la Santa Muerte. Pasaban de las neurosis agudas a las psicosis agudas, paranoicos, esquizofrénicos, son víctimas de obsesiones y alucinaciones que, para ser psicótico, uno de los principales síntomas son las alucinaciones, ya sean auditivas, que oyen cosas que no existen, que les mandan, les platican u ordenan que hagan cosas; visuales, que ven cosas; táctiles, olfativas, o gustativas.

Hay muchas obsesiones y totalmente viven en esa ‘obsesión’ de continuar con sus crímenes; y cada vez desarrollan más una angustia de desahogarse con el homicidio. Recordemos los de aquella época en Ciudad Juárez, en donde tuvo que venir una comisión de las Naciones Unidas en la investigación de las famosas “Muertas de Juárez” y que, como fueron encontradas en campos algodoneros, la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra México fue llamada “Campos algodoneros”, como puede ser localizada en Internet.

Ahí dice que México tiene que sacar “mínimo” la huella genética de todos los habitantes del país. “yo preguntaría a los gobernadores y demás autoridades ¿por qué no empiezan a sacar la huella genética de policías y ladrones?, porque en la mayoría de las ocasiones, en los homicidios, siempre encontrarás la participación de alguna autoridad de carácter policial. Por eso es importante la obtención de esos bancos de datos. Actúan siempre –como ya dije– como profesionales del crimen, astutos, limpios en hacer sus cosas, precavidos y obsesivos, bien vestidos y se comportan óptimamente.

Crestomatías video


[1] https://www.uv.es/GICF/3R1_Jimenez_GICF_10.pdf consultado el 23.07.2021

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Mendoza_(asesino_serial) consultado el 28.07.2021

[3] https://elpais.com/mexico/2021-04-25/la-mataviejitas-asesina-o-victima.html Consultado el 27.07.2021

https://www.infobae.com/america/mexico/2021/07/21/incesto-discriminacion-y-una-brutal-venganza-los-huipas-los-asesinos-seriales-indigenas-que-sacudieron-a-mexico/ – Infobae Consultado el 27.07.2021

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Mario Rodríguez-La educación autómata

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Estilo Libre

Por Mario Rodríguez

Parece que algo se oculta detrás de las estruendosas declaraciones del ejecutivo estatal del día miércoles 27 de julio “no puedes crear autómatas instruidos por un aparato electrónico, eso es falso, es aberrante y es negativo (….) eso cualquier maestro o docente que quiere contradecir esto yo dudaría de su formación docente, y ya escuchamos maestros que dijeron que ellos sí están de acuerdo”, palabras para diferentes medios en un conocido café del centro de la capital. Esta declaración la puede degustar completa en los diferentes puentes comunicativos ya que es digna de analizar y lamentar,

El gobernador Cuitláhuac sabe que de lunes a martes tan solo en Xalapa se incrementó a 600 los contagios por la COVD y sus variantes o debería saberlo; sabe que la población menor de 25 años está llenando los hospitales o al menos debería conocerlo; el conoce el dato que son los adolescentes de secundaria y preparatoria los que están comenzando a contagiarse en una escala creciente y silenciosa o por lo menos es algo que debería tenerlo preocupado. Y es que le tema de los colores del famoso semáforo ya es un verdadero chiste, una expresión más de la manera en que se juega y se maquillan decisiones a conveniencia. En este contexto usted que es padre, madreo incluso maestro con hijos enfermos del virus, ¿qué piensa?, mientras atiende a su familiar postrado en la cama y escucha la voz del gobernador en la radio mencionando “Aun cuando estemos en rojo podemos mantener todas las actividades, obviamente va a haber un tratamiento diferente en cada semaforización”, es probable que le diga a su paciente “anda, vístete para ir a clases pues con la resiliencia estas blindado contra las variantes del SARScov-2, la gamma y Delta”. Lo dejo a su criterio.

En primer instancia debemos recordar que al estilo de las épocas del PRI, muchos o todos los gobernadores hacen eco y replican los mensajes, discursos, lemas y hasta algunas acciones del presidente de la república si es de su propio partido cuando visita la provincia, es el caso de Veracruz con la reciente gira del presidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador García Jiménez, sobre esta línea podemos hablar de políticos autómatas, es decir, funcionarios carentes de identidad política propia que ejercen el poder bajo una ciega lealtad o sometimiento político que puede ser peligroso. Por otro lado, es probable que la OCDE y el Banco Mundial que son algunos de los organismos que tienen incidencia con los criterios que perfilan la calidad en la educación en nuestro país ya le hayan metido presión al gobierno para reactivar la economía, la actividad dentro de las aulas y no se pierdan los apoyos económicos que estos le concede; por si usted no estaba enterado, hay varios organismos internacionales que por poner un ejemplo, mediante pruebas de medición como PISA (referida a la escritura y comprensión de textos aplicados a niños de primaria) que cuentan con estándares de medición para evaluar el tipo de educación que se imparte y en ese sentido otorgar apoyos económicos a  algunos países, esto no es nuevo, desde el gobierno de Peña Nieto existe.

Si ningún organismo internacional ejerciera presión, tenemos que hacer un alto y reflexionar sobre la oportunidad histórica que tiene el Sistema Educativo Mexicano (SEM)  de desarrollar un modelo híbrido o semipresencial  que beneficie a todos, en otras  palabras, la Secretaria de Educación Pública en vez de jugar a presionar y confrontar a los maestros con aseveraciones  poco sensatas, o pretender que con termómetros digitales, alcohol en gel y cloro en las escuelas el asunto se resuelve debería dotar a las escuelas con tabletas, computadoras y centrales de internet en comunidades alejadas para que la brecha educativa no se extienda, se aminore la deserción escolar y las nuevas generaciones se acerquen al uso de tecnologías digitales para indagar y aprender, incrementar la accesibilidad  tecnológica a la educación  debería ser su verdadero reto.

Y es aquí en donde usted, estimado padre de familia debe alzar la voz, tomar consciencia y valorar la idea de que el futuro de la educación no solo depende de un maestro que esté hablando delante de su hijo o hija, sino, de que lo estimule  investigar por su propia cuenta utilizando las tecnologías de información, los libros de texto, las enciclopedias, los periódicos y revistas científicas, eso realmente vale mucho para su independencia formativa, la cual, es parte de las metas de la educación en México. Un cierto divisionismo entre gobierno y docentes está en curso, hay que ver si los sindicatos de profesores de la sección 32 o la 56 respectivamente ejercen su papel protagónico par anivelar y la situación, si es que ya se recuperaron del trajín que representó la participación de algunos de sus integrantes en las pasadas elecciones. ¿De qué lado se encontrará la sensatez?, ¿Usted qué piensa?.

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Javier Roldán – Será responsabilidad de Cuitláhuac

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La insoslayable brevedad 

Por Javier Roldán Dávila 

El problema son los que acceden a grados superiores sin mérito alguno 

Tajante, Cuitláhuac García Jiménez, afirmó que los padres que no permitan que sus hijos regresen a clases presenciales, serán culpables de su malformación académica: 

“Después, cuando estos niños crezcan y quieran acceder a grados superiores y no tengan la formación que debieron tener por mantenerse ausentes del aula los padres tendrán que ser responsables de esta situación”. 

La catilinaria del mandatario veracruzano (que ahora se dice pedagogo, además de académico y buena persona), es una conclusión ramplona, lo cual confirma que ser académico, doctor y/o gobernador, no garantiza gozar de razonamiento abstracto. 

Absolutamente nadie ha sugerido que impedirá que sus críos regresen a la escuela, sobre lo que tienen duda, es sí a finales de agosto es lo adecuado. A los padres no les importa el timing político, sólo cuidan la integridad física de los suyos, de igual forma que los docentes recelosos (incluidos muchos de la CNTE), de las prisas de YSQ y sus adláteres. 

Justamente ayer, la OPS, alertó que “La evidencia sugiere que niños y adolescentes son menos susceptibles al virus del Sars-CoV-2, pero hay menores que pueden desarrollar un síndrome inflamatorio multisistémico más grave e incluso mortal”. 

Este síndrome ha cobrado la vida, en varios países, de 135 menores con la sana distancia ¿Cuántos lo contraerían con el regreso masivo a los planteles? Nadie lo puede saber. 

Lo cierto, es que puede ocurrir, por lo tanto (así como Cui acusa), cada muerto, resultado de las urgencias de los acientíficos gobernantes, será responsabilidad de ellos. 

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