Hipo ¿Por qué nos da y que se debe hacer para acabarlo?

Hipo ¿Por qué no da y que se debe hacer para acabarlo? 1

Hipo al rededor de este hay tantos remedios y rumores que ya no se sabe nada acerca de él y por supuesto, lo que menos sabemos es como frenarlo realmente.

 

Primero debemos saber que el hipo consiste de contracciones involuntarias y sincrónicas del diafragma y los músculos intercostales. Los espasmos provocan una repentina inspiración de aire, que va seguida del cierre de la glotis.

La abertura entre las cuerdas vocales que se encarga de detener el flujo de aire a los pulmones. Motivo por el cual suele ir acompañado de un sonido característico.

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Hipo ¿Por qué no da y que se debe hacer para acabarlo?

El hipo no puede ser considerado una dolencia médica, sino más bien un síntoma que también puede provocar tensión en el abdomen, el pecho o la garganta.

La mayoría de las personas sufren más de él durante la infancia pero puede ocurrir en cualquier momento a lo largo de nuestras vidas.

Hipo ¿Por qué no da y que se debe hacer para acabarlo?

Existen tres tipos a la hora de clasificar el hipo, sin embargo el agudo, es el más común y dura menos de 48 horas. Intermitente; se va y regresa en lapsos perquenos y no dura mucho. Persistente; con posibilidad de que se prolongue hasta un mes e intratable, puede superar los dos meses sin solución aparente.

El hipo puede provocarse por nuestra alimentación. Aunque también puede comenzar sin causa aparente.

Lo normal es que exista algún factor que irrite o altere el funcionamiento normal del diafragma. Como comer alimentos demasiado calientes o picantes, las bebidas con gas, el alcohol o comer muy rápido o en exceso.

Dependiendo del tipo de hipo es como se determinan las soluciones.

Muchas personas contienen la respiración al exhalar o respiran dentro de una bolsa de papel. Ambas basadas en la idea de que aumentar la cantidad de dióxido de carbono en la sangre lo detendrá. Los científicos afirman que podrían funcionar cuando es agudo.

Con el hipo intermitente los remedios consisten en relajar los nervios vagos o frénicos. Que alguien te asuste o tragar pan seco. También puedes tirar de la lengua, chupar una rodaja de limón, provocarte arcadas o presionar suavemente tus ojos.

Con el persistente Es indispensable acudir al médico y hacer una revisión para saber de dónde viene. Trastornos del sistema nervioso, diabetes, desequilibrio de electrolitos, problemas renales. Y en algunos casos, afecciones mentales o emocionales.

 

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