
Noreste | Coatzintla | 27 Ene 2026 - 16:42hrs
El llamado Monumento a la “Cruz” en la colonia Antonio M. Quirasco, clasificado como “terminado” en los sistemas administrativos, es uno de los ejemplos más fehacientes de la opacidad con la que gobernó el exalcalde César Ulises García Vázquez, ya que la obra millonaria permanece como un esqueleto de concreto, sin equipamiento urbano ni condiciones mínimas de funcionalidad.
De acuerdo con registros oficiales, entre la segunda y tercera etapa del proyecto se ejercieron más de 5.7 millones de pesos provenientes de fondos federales como el FORTAMUNDF y recursos fiscales, además de un cierre adicional por 700 mil pesos, montos que no se reflejan en el sitio, donde vecinos enfrentan un espacio a medias que representa más un riesgo que un beneficio social.
La discrepancia entre los reportes financieros y la obra física evidenció una práctica recurrente durante esa administración: el “maquillaje” administrativo. Obras reportadas como concluidas, metas cumplidas en plataformas de transparencia y expedientes cerrados, mientras en campo la infraestructura básica simplemente no existió.
Este patrón no fue un hecho aislado. En el mismo periodo, García Vázquez defendió públicamente la construcción de la Torre Monumental de carácter religioso, aun cuando reconoció que el municipio arrastraba rezagos en calles, banquetas, guarniciones y alumbrado, justificando la obra como una “luz” espiritual para Coatzintla.
La apuesta por monumentos simbólicos contrastó con la falta de atención a necesidades elementales, generando inconformidad social y profundizando la percepción de un gobierno más interesado en dejar huella visual que en resolver problemas estructurales de la población.
A pesar de las críticas, la administración saliente nunca transparentó de manera clara el costo total de estas obras ni explicó por qué proyectos clasificados como terminados carecían de funcionalidad, alimentando sospechas de simulación administrativa y posible desvío de recursos públicos.
La complacencia de los órganos de fiscalización también quedó en entredicho, al permitir que sistemas oficiales validaran como concluidas obras que, a simple vista, no lo estaban, dejando a Coatzintla con “elefantes blancos” digitales y una deuda tangible con sus habitantes.
Hoy, el legado de César Ulises García Vázquez se resume en parques que solo existen en el papel, monumentos polémicos y millones de pesos cuyo destino real sigue sin explicación, haciendo urgente una auditoría física y financiera que confronte los números oficiales con la realidad que enfrentan las familias del municipio.