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Sheinbaum destaca el papel de las mujeres como 'tejedoras de la patria' en la historia nacional

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Con información de El Heraldo de México | Ciudad de México. | 08 Mar 2026 - 13:36hrs

Este domingo 8 de marzo la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó la ceremonia por el Día Internacional de las Mujeres desde el Campo Deportivo Militar Marte, en donde destacó la necesidad por seguir construyendo un México en donde ninguna mujer tenga límites.

"Sigamos construyendo un México donde ninguna mujer tenga límites; un México donde la igualdad sea una realidad cotidiana; un México donde la historia, el talento y la vocación de cada mujer encuentren siempre un espacio para florecer.", dijo Claudia Sheinbaum.

Mensaje de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en el Día Internacional de las Mujeres, en Campo Deportivo Militar Marte
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Muy buenos días a todas, a todos, en este Día Internacional de las Mujeres.

General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa.

Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina.

Licenciado Hugo Aguilar Ortiz, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Senadora Laura Itzel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

Diputada Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina.

A todas las que son parte de las Fuerzas Armadas.

A las mujeres de las Fuerzas Armadas en retiro.

A todas las mujeres mexicanas.

A todas y a todos los mexicanos.

El Día Internacional de la Mujer no nació como una celebración. Nació de la lucha de mujeres trabajadoras que hace más de un siglo, se levantaron para exigir justicia, respeto y derechos plenos. Mujeres que enfrentaron la injusticia con valentía para que las generaciones que vinieran después, pudieran vivir con mayor libertad, dignidad y justicia.

Por ello, el 8 de marzo es un día para mirar la historia, comprender nuestro presente y comprometernos con el futuro de todas las mujeres de México, pues al comprometernos con las mujeres lo hacemos con todas y todos, por un país más igualitario. Significa un país más justo y un país más libre.

Les comparto que hemos decidido que este mes está dedicado a reconocer a las mujeres mexicanas, a todas: a las que abrieron camino antes que nosotras, a las que hoy sostienen a sus familias y a su patria, a las niñas que crecerán sabiendo que su lugar está donde ellas decidan estar.

Porque para acabar con la discriminación contra las mujeres, para erradicar la violencia contra las mujeres, debemos empezar por reconocer a las mujeres en la historia, a las mujeres en el espacio de trabajo y a las mujeres en el hogar, para que todas y todos reconozcamos la igualdad.

Por ello, este marzo de 2026, lo dedicaremos a reconocer a las mujeres y sus derechos.

Iniciamos con las mujeres de las Fuerzas Armadas y avanzaremos con las mujeres en la medicina, en la ciencia, en las fábricas, en el campo, en la ciudad, trabajadoras del hogar y a las mujeres en la historia. Todas, tejedoras de la patria.

Durante mucho tiempo, la historia de nuestro país se contó como si hubiera sido construida solamente por hombres, pero sabemos que eso nunca fue verdad. Desde la Independencia, la Reforma, la Revolución y en la Transformación de nuestros días, cada etapa de nuestra historia, las mujeres han estado presentes: cuidando, organizando, resistiendo, luchando, y también, defendiendo la independencia, la soberanía y la justicia de nuestro querido México.

Tenemos una historia profunda de mujeres extraordinarias, aquí se mencionaron a 24. Desde los momentos en que nuestra nación comenzaba a imaginar su independencia, hubo mujeres que comprendieron que la libertad de un país también dependía del valor de sus hijas:

Ahí estuvo Leona Vicario, que arriesgó su vida y su fortuna por la causa independentista. Que demostró que la mujer ama a su patria como a su familia.

Ahí estuvo Josefa Ortiz Téllez-Girón, cuya determinación ayudó a encender el movimiento que cambiaría el destino de nuestra patria.

Ahí estuvo Gertrudis Bocanegra, que defendió la libertad de México, incluso frente a la muerte.

Manuela Molina, formó un batallón y combatió junto a Morelos.

Altagracia Mercado, financió y comandó su propio batallón.

Mariana Rodríguez del Toro, conspiró contra el gobierno virreinal.

En la Reforma, sin duda, Margarita Maza es conocida por ser esposa del presidente Juárez, pero su papel va más allá de eso; fue activista política, organizadora social, protagonista en tiempos de guerra y figura diplomática en momentos críticos del país.

Ignacia Riesch, apodada como “la Barragana”, fue una mujer militar y guerrillera mexicana que participó en la segunda intervención francesa en México, partidaria de la libertad y la igualdad republicana.

En la Revolución Mexicana:

Carmen y Natalia Serdán.

Dolores Jiménez y Muro, ideóloga, defensora de derechos indígenas y de las mujeres.

Hermila Galindo, destacada educadora.

Adela Velarde, la mujer que dio nombre a las mujeres conocidas como “Adelitas”.

Y cientos de mujeres más.

Y es que las mujeres mexicanas hemos sido y somos, tejedoras de la patria, tejedoras de una nación libre y soberana.

En cada mujer mexicana, en el campo, en la ciudad, en el hogar, en cada centro laboral, en cada comercio, las mujeres mexicanas nos sabemos poseedoras de la herencia cultural, de la grandeza de esta tierra, de la belleza de nuestra bandera, del sentido de fraternidad y amor por la familia, por el pueblo y por la patria.

Las mujeres tejemos la patria:

Cuando educamos a nuestros hijos con valores.

Cuando cuidamos a nuestras familias.

Cuando trabajamos con honestidad.

Cuando defendemos nuestras comunidades.

Cuando servimos a México.

Así que —como lo mencioné— decidimos iniciar este reconocimiento a las mujeres de México, a las mujeres que tejen la patria desde una de sus responsabilidades más altas: su defensa.

A las mujeres que, además de dar la vida por su familia, están dispuestas a dar su vida por la Patria y por su pueblo:

Las mujeres de las Fuerzas Armadas.

Mujeres del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Marina Armada de México, de la Guardia Nacional.

Mujeres que portan con orgullo el uniforme.

Mujeres que sirven a México con honor.

Ustedes representan la continuidad de esta historia, de heroínas. Son parte de generaciones que han demostrado que el amor por la patria no tiene género, que el valor no tiene género y que el compromiso con México nace del corazón.

Cada una de ustedes sabe lo que significa:

Servir al pueblo y a la nación.

Disciplina, cuando nadie está mirando.

Sacrificio, cuando la familia espera en casa.

Responsabilidad, cuando el país necesita protección.

Arrojo y esfuerzo, cuando hay que abrir caminos o dar la mano para rescatar a las comunidades frente a la adversidad de la naturaleza.

Por ello, ustedes, mujeres de las Fuerzas Armadas, significan orgullo:

Orgullo de portar un uniforme que simboliza el servicio a la nación.

Orgullo de representar a millones de mujeres mexicanas que ven en ustedes un ejemplo de fortaleza.

Así que hoy quiero hablarles no solo como Presidenta, no solo como Comandanta sino también como mujer, como abuela, como madre; como una mujer que sabe que cada logro que alcancemos se construye sobre el esfuerzo de muchas, de otras, que vinieron desde antes; como una mujer que sabe que abrir espacios nunca ha sido sencillo, pero que, una vez abiertos, se convierten en caminos para muchas más. Y ustedes han abierto camino.

Hace algunas décadas, la presencia de mujeres en las Fuerzas Armadas era impensable. Con determinación las mujeres mexicanas fueron demostrando que podían asumir responsabilidades cada vez mayores: en la medicina militar, en la ingeniería, en la aviación, en las operaciones y en el mando.

Hoy participan prácticamente en todas las áreas de nuestras instituciones militares, con profesionalismo, preparación y una profunda vocación de servicio.

Pero también, detrás de cada uniforme hay una historia: hay una hija, hay una madre, hay una hermana, hay una compañera, hay una pareja.

Todas ustedes han tenido que equilibrar la exigencia del servicio con el amor a sus familias. Han tenido que despedirse de sus hijos, de sus madres, de sus parejas, para cumplir con una misión o estar lejos de casa, para proteger a otras familias mexicanas.

Sabemos del sacrificio que eso implica. Sabemos que detrás de cada misión hay horas de entrenamiento, preparación y entrega silenciosa.

Por eso, hoy el pueblo las reconoce. Las reconoce por su valor, por su disciplina y por su compromiso, pero también por algo profundo: su amor por México y su amor por su pueblo.

Quien decide servir en las Fuerzas Armadas lo hace con convicción, porque cree en su país, porque está dispuesta a dar lo mejor de sí para proteger a los demás.

Su presencia ha enriquecido la vida militar y a México. Ha demostrado que la igualdad no significa reemplazar a nadie, sino sumar capacidades, talentos y perspectivas para construir un país más fuerte.

Cuando una mujer avanza, avanzamos todas.

Cuando una mujer rompe una barrera, se abre una puerta.

Hoy muchas niñas mexicanas ven a mujeres piloteando, dirigiendo unidades, participando en operaciones de protección civil, apoyando a la población en desastres naturales y tomando decisiones estratégicas.

Y esas niñas entienden algo muy simbólico: ellas también pueden hacerlo.

Durante mucho tiempo, a las niñas se les dijo lo que no podían ser. Hoy les estamos diciendo todo lo que pueden ser: pueden ser científicas, pueden ser ingenieras, pueden ser maestras, pueden ser Presidentas y también pueden servir en las Fuerzas Armadas de México.

Quiero decirles que el reconocimiento que hoy hacemos no es solo simbólico. Es también un compromiso con ustedes:

Seguir construyendo instituciones más justas, más incluyentes, y libres de discriminación y violencia.

Un compromiso para erradicar cualquier forma de discriminación, acoso o agresión.

Un compromiso para que ninguna mujer tenga que demostrar dos veces su capacidad para ocupar un lugar que merece. Donde el respeto y la no discriminación se hagan costumbre.

Porque la igualdad no es un favor, es un derecho. Y cuando las mujeres ejercen plenamente sus derechos, todo el país se fortalece.

México es un país construido por mujeres valientes. Mujeres que trabajan, que educan, que cuidan, que lideran y que defienden. Mujeres que todos los días tejen la patria con su trabajo, con su compromiso, con su amor por México.

Ustedes, mujeres de las Fuerzas Armadas, representan esa valentía en una de sus expresiones más nobles. Representan la disciplina, el honor y la entrega al servicio a la patria.

Quiero decirles con toda claridad y con toda admiración: México se siente orgullosa de ustedes. Su esfuerzo no pasa desapercibido. Su trabajo es reconocido. Su ejemplo nos inspira.

Cada vez que portan ese uniforme le recuerdan al país que el amor a México se expresa en el servicio, en la responsabilidad y en la protección de nuestra nación.

Este 8 de marzo reconocemos lo que hemos avanzado, pero también recordamos que aún hay retos por delante.

La igualdad plena se construye todos los días con leyes, con instituciones, con políticas, pero también con ejemplos. Y ustedes son ejemplo: ejemplo para las niñas, para sus familias, ejemplo para la nación.

Gracias por su valor, por su disciplina, por su entrega.

Gracias por su amor por el pueblo y por México.

Sepan que el pueblo de México las ve, las reconoce y las respeta.

Sepan que su servicio fortalece a nuestro país y sepan que cada paso que dan abre camino para muchas mujeres mexicanas.

Y si alguna vez dudan de la grandeza de lo que hacen, recuerden esto: detrás de cada paso suyo late el corazón agradecido de todo un pueblo y de toda una nación.

Sigamos avanzando juntas.

Sigamos construyendo un México donde ninguna mujer tenga límites; un México donde la igualdad sea una realidad cotidiana; un México donde la historia, el talento y la vocación de cada mujer encuentren siempre un espacio para florecer.

Porque cuando reconocemos el valor de las mujeres en nuestra historia, en nuestro presente y en nuestro futuro, estamos construyendo un país más justo.

Y un país más justo es, sin duda, un país más fuerte, un país que todos los días teje con sus mujeres: libertad, democracia, justicia.

Un país que todos los días tejemos juntas y juntos, una nación que teje con sus mujeres: independencia y soberanía.

¡Que vivan las mujeres de México!

VOCES A CORO: ¡Vivan!

PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que vivan las mujeres de nuestras Fuerzas Armadas!

VOCES A CORO: ¡Vivan!

PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México, libre, independiente, igualitario y soberano!

VOCES A CORO: ¡Viva!

PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!

VOCES A CORO: ¡Viva!

PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!

VOCES A CORO: ¡Viva!

PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!

VOCES A CORO: ¡Viva!