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¡Paro en Sabritas! Trabajadores exigen rendición de cuentas, quieren cambiar central obrera

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Noreste | Ixtaczoquitlán | 07 Oct 2026 - 09:27hrs

El corredor industrial de Ixtaczoquitlán amaneció hoy con las puertas cerradas y las líneas de producción detenidas. No es un conflicto contra la empresa, sino una rebelión interna: cientos de trabajadores de la planta de Sabritas / PepsiCo detuvieron labores para exigir cuentas a su propio líder sindical, Emilio Alfaro López, y anunciaron su intención de abandonar la organización que los agrupa.

El movimiento estalla en el seno de la Alianza Sindical de Trabajadores de la Industria Alimenticia, Su Transportación y Servicios Relacionados (registro federal 6688), organismo que dirige Emilio Alfaro López y que se ha presentado como una alternativa independiente, alejada de las grandes centrales obreras tradicionales. Sin embargo, hoy son sus propios agremiados quienes lo cuestionan.

La queja central es contundente: los trabajadores denuncian que su secretario general maneja las cuotas sindicales sin rendir cuentas desde hace varios meses. No hay informes, no hay estados de cuenta, no hay transparencia sobre el dinero que cada semana sale de los bolsillos de la base trabajadora. La desconfianza se acumuló hasta desbordarse.

“No nos dice en qué se gasta, no presenta un solo número, y mientras tanto, las cuotas siguen descontándose de la nómina cada quincena”, expresaron trabajadores consultados en la asamblea que mantiene paralizada la planta. La inconformidad no es aislada: es el sentir mayoritario de quienes se reunieron para decidir el cese de actividades.

Ante esta opacidad, la base ha tomado una decisión drástica: quieren abandonar la Alianza Sindical y afiliarse a otra central obrera. Buscan estructuras que garanticen claridad, vigilancia y un manejo colectivo de los recursos, en lugar de la discrecionalidad que, señalan, ha imperado bajo el mando de Emilio Alfaro López.

La planta, ubicada en el corazón del corredor industrial de Ixtaczoquitlán —punto estratégico de producción y distribución hacia el sureste del país—, permanece sin actividad. Camiones estacionados, silencio en las naves y la incertidumbre instalada no solo entre la dirección de PepsiCo, sino entre las familias que dependen de este empleo.

Lo que comenzó como malestar silencioso hoy es un reclamo público: quien representa debe dar cuenta. Los trabajadores señalan que la independencia que tanto pregonaba su dirigencia no puede confundirse con la falta de rendición de cuentas. “No queremos amos, queremos representantes”, resuena entre el personal reunido.

Hasta el momento, Emilio Alfaro López no ha emitido un informe detallado sobre el uso de los recursos sindicales ni ha respondido formalmente a las inquietudes de su base. La empresa, por su parte, ha observado con cautela: la paralización responde a un conflicto interno del sindicato, no a demandas directas contra la compañía.

Las autoridades laborales han sido notificadas de que el conflicto tiene dos vertientes: la petición de claridad financiera al liderazgo actual y la voluntad de cambio de afiliación sindical. Ambos procesos requieren atención legal y respeto a la decisión de la mayoría.

La lección es clara: la confianza no se da por cargo, se gana con hechos. En Ixtaczoquitlán, los trabajadores han demostrado que saben cuándo se les falta al respeto. El paro continuará, advierten, mientras no haya transparencia y no se respete su decisión de elegir nueva representación.

El tiempo de las respuestas ha llegado. Y esta vez, la voz que manda es la de quienes construyen la riqueza día a día