15 Oct 2026
El mejor expresidente es y ha sido aquél que ha guardado prudente silencio, casi sepulcral, casi monacal. Aquél que, cuando entrega la banda presidencial, se va sin decir adiós y a archivarse en el museo del olvido de la historia. En un sistema presidencialista como el nuestro, los expresidentes mexicanos solían vivir con la dicha inicua de querer ser Premio Nobel de la Paz. Otros querían ir a la ONU, de jerarcas y mandones, como Echeverría. Algunos, como Salinas, intentaron ir a la Organización Mundial del Comercio (OMC), y terminó como el villano favorito de los mexicanos. La historia ha escrito que los expresidentes se resisten a ir a cuidar de sus nietos, sentarse en el reposet, leer un libro y olvidarse del presente. Los pleitos entre sucesores han sido de antología. Ruiz Cortines llegó barriendo a Alemán padre. Echeverría desapareció del panorama a Díaz Ordaz. A Echeverría, su compadre José López Portillo lo exilió de embajador al fin del mundo. Y es de recordar cuando Jesús Reyes Heroles recibió llamada por la red y sorprendido vio que era el expresidente Echeverría. Reyes Heroles le desconectó la red y aquél se fue al anonimato. Zedillo se ensañó con Salinas y ese pleito aún continúa.
Entre Fox y Calderón no hubo riñas, quizá distanciamiento pero cuidaron mucho ser y provenir de la misma ubre, el PAN.
Felipe González acuñó esa famosa frase que dice que los expresidentes son como jarrones chinos en apartamentos pequeños. Todos les suponen un gran valor, pero nadie sabe dónde ponerlos y, secretamente, se espera que un niño les dé un codazo y los rompa. Y es que los expresidentes, que ostentaron el máximo poder político y observaron el Estado por todos sus costados, hasta los más oscuros, guardan grandes secretos.
LAS AUSENCIAS
AMLO juró y perjuro que se iba a su rancho a escribir, pero no solo escribe, apaleado por la gente de vez en cuando sale más al público a defender a sus hijos, que están llenos de acusaciones de multimillonarios con contratos del gobierno.
El periodista Ciro Gómez Leyva declaró en su espacio de noticias en Radio Fórmula que el ex-presidente Andrés Manuel López Obrador "no podría viajar en un avión comercial" ni exponerse públicamente porque, según su opinión, no aguantaría los reclamos y el repudio de la gente.
El señalamiento: Gómez Leyva afirmó que el ex-mandatario permanece "escondido" o alejado de la vida pública en su quinta en Palenque, Tabasco, debido a que enfrentaría un clima de rechazo si circulara libremente.
El comunicador contrastó la situación señalando que López Obrador utilizó un transporte militar para asistir a un evento de Morena, a diferencia de otros funcionarios como Marcelo Ebrard que viajan en vuelos comerciales.
La realidad es que hoy, Ernesto Zedillo anda en su chamba en Estados Unidos como Director del Programa para el Estudio de la Globalización de la Universidad de Yale (dentro de la Escuela Jackson de Asuntos Globales). Felipe Calderón su hogar es en Madrid y vive de sus conferencias, donde apenas hizo una en México. Apariciones espontaneas de Enrique Peña Nieto, hacen ver que el papucho goza de cabal salud. Y Salinas lució la semana pasada en conferencias en Harvard, con estudiantes mexicanos He allí la diferencia.
Esta es opinión personal del columnista