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CARLOS JESÚS RODRÍGUEZ POR SI ACASO… |
19 Oct 2026
CUANDO LA discusión política se rebaja al insulto, la vulgaridad o la pura confrontación mediática, la disciplina pierde su propósito fundamental de gestionar el bienestar común y construir una sociedad civilizada. Y es que evitar la vulgarización de la política es esencial para preservar la integridad democrática y asegurar que el debate cumpla su función social. En ese sentido, fomentar un entorno donde se debata con respeto e información, impedirá que los discursos manipuladores y plagados de trivialidades dicten la realidad social. No es secreto que, en los últimos años, el Congreso de la Unión ha sido escenario de múltiples incidentes que críticos y medios de comunicación describen como una "vulgarización" o degradación de la vida pública. Esos episodios van desde agresiones físicas y verbales, hasta espectáculos en plena tribuna donde, peor aún, algunas protagonistas han sido mujeres que, se supone, son más recatadas o guardianas de las buenas costumbres. Como fuera, se han hecho común las agresiones verbales y físicas entre líderes de bancadas (como si ese fuera el discurso de los nuevos tiempos), y basta recordar que, en agosto de 2025, el presidente de la Mesa Directiva del Senado, el morenista Gerardo Fernández Noroña y el líder del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas protagonizaron un enérgico altercado que derivó en golpes y manotazos en pleno reciento de la Cámara de Senadores. El incidente reflejó una ruptura total del diálogo y la polarización extrema entre los bloques del oficialismo y la oposición. En agosto de 2026, en otra escena agreste, una sesión de la Comisión Permanente se trasladó al patio exterior del Senado, donde la tensión escaló a empujones, jaloneos e insultos verbales entre el diputado de Morena, Arturo Ávila, y el diputado del PRI, Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla. El enfrentamiento comenzó en pleno recinto legislativo cuando el legislador priista encaró de manera directa al vocero de la bancada morenista. La disputa física y verbal estalló tras acusaciones cruzadas muy graves entre ambas fuerzas políticas que incluyeron señalamientos de narcotráfico, amenazas, difamación en medios y censura. Debido a la gravedad del incidente en una zona pública del recinto, legisladores de la Comisión Permanente tuvieron que intervenir para frenar que los hechos pasaran a los golpes y, posteriormente, exigieron garantías públicas de seguridad y respeto al fuero parlamentario. En abril, durante un debate relacionado con un derrame ambiental en Veracruz, legisladores de Morena y Movimiento Ciudadano (MC) se arrojaron un balde de chapopote en el pleno del Congreso, sustituyendo la discusión de ideas por agresiones físicas con utilerías. En esa ocasión, el diputado Sergio Gil Rullán y la diputada Laura Ballesteros, de MC, colocaron un recipiente con restos de petróleo y chapopote cerca de las curules del bloque de Morena para exigir atención a la contingencia ambiental y apoyos a pescadores afectados, por lo que la legisladora morenista Paola Tenorio Adame reaccionó intentando apartar o devolver el contenedor, lo que provocó que el contenido se derramara sobre la alfombra y el salón de plenos del Congreso causando daños al recinto.
PERO EL caso más reciente de vulgaridades extremas lo protagonizaron, a mediados de este mes, las diputadas Federales, Damaris Silva Santiago y la terrablanquense, Margarita Corro en contra de su colega priista, Ana Isabel González durante la discusión de la Ley Federal de Derechos. Y es que Damaris Silva desató una fuerte polémica en plena tribuna tras dirigirse a la diputada priista Ana Isabel González con la frase: “Mi reina, no te escucho nada, tienes que hablar con más huevos para que te escuche”, vomitando una vulgaridad digna de carretonera. El altercado ocurrió en el Palacio Legislativo de San Lázaro mientras se debatía en lo particular la Ley Federal de Derechos. La legisladora del PRI interrumpía desde su curul el discurso de Silva, lo que provocó la polémica respuesta de la morenista. Ana Isabel que las bancadas de oposición, PRI y PAN, calificaron de expresión misógina, vulgar y una forma de violencia parlamentaria, señalando que rebajaba el nivel del debate institucional. Pero lejos de ofrecer disculpas, otra diputada morenista, Margarita Corro, vergüenza de Tierra Blanca, desde su curul, llamó “mojigatas”, “cínicas” e “hipócritas” a las legisladoras que habían reclamado respeto. La morenista –que hace unos días atropelló a dos menores de edad que viajaban en motocicleta, provocándole severa fractura de pierna a uno de ellos-, acusó a las opositoras de escandalizarse por una expresión cuando, según dijo, ellas mismas habían utilizado insultos contra otros legisladores y contra la presidenta de México. “Como dicen en mi pueblo, se espantan de las chiquitas, pero se comen las grandotas, porque son unas cínicas hipócritas”, expresó de manera vulgar Corro Mendoza, declaraciones que intensificaron el enfrentamiento y obligaron a la Mesa Directiva a intervenir para tratar de recuperar el orden en el recinto parlamentario, aunque la confrontación no se limitó a las expresiones verbales. La diputada panista Paulina Rubio Fernández denunció que Damaris Silva realizó desde la tribuna un ademán que interpretó como una señal de cortar el cuello, comportamiento que consideró particularmente grave en el contexto de la violencia que enfrentan las mujeres en México.
COMO FUERA, en el Congreso de la Unión y en todos los órdenes de la vida pública, existe una degradación del discurso público, lenguaje verbal y gestual que se daña cuando se imponen locuciones ordinarias o descalificaciones como las emitidas por Mago Corro, situación que desplaza a la rigurosidad intelectual y al debate de ideas constructivo. Se trata del auge del populismo y la banalización, en pocas palabras, las estrategias de comunicación hiper-simplificadas buscan la confrontación rápida. Reducen problemas sociales complejos a eslóganes vacíos. De esa manera, el insulto y polarización se convierten en una herramienta calculada. Los líderes políticos apelan a la visceralidad de los ciudadanos porque genera interacción en redes sociales (compartidos, "me gusta"), fracturando la convivencia ciudadana. Y es que, al centrarse en la queja constante o la victimización, en lugar de proponer soluciones, los representantes se alejan de la honradez y del respeto hacia sus propios electores que, por otra parte, creen asegurar mediante la compra de consciencia, esto es, mediante el reparto de programas sociales que ha engendrado una sociedad sometida, atenida y adoctrinada que hace lo que le ordenan, imitando a quienes deberían ser ejemplo de transparencia, riqueza lingüística y promotores del desarrollo. Son los tiempos de una clase política vulgar, corriente y sin más propuesta que las banalidades. Así las cosas…
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MELITON MORALES Domínguez, abogado, periodista y, sin duda, un ser humano excepcional, recibirá el jueves 22 de este mes a las 12:00 del día en el Casino Xalapeño, el Doctorado Honoris Causa como reconocimiento a su trayectoria política y periodística. Editor desde hace casi 50 años de la revista Análisis Político, Morales Domínguez cumplirá en Enero ¿? años y, sin embargo, su fortaleza la demuestra en el día al día como los viejos robles a los que el viento mueve sus hojas, pero jamás su troncó adherido a la tierra por sus recias raíces. Al igual que el oriundo de Oluta, otro que recibirá un reconocimiento similar es el inigualable caricaturista Nicanor Juanz Hernández, oriundo de Tlacolula. Honor a quienes honores merecen. Enhorabuena…OPINA carjesus30@hotmail.com
Esta es opinión personal del columnista