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OMAR ZÚÑIGA DE PRIMERA MANO |
28 Oct 2026
Hay fotografías que, vistas de prisa, parecen una más en el álbum interminable de la política veracruzana, mesa larga, café y conversación.
La imagen de una reunión celebrada en Emiliano Zapata este martes merece una segunda mirada, porque lo que retrata no es una reunión de cortesía, sino un síntoma de algo que la región lleva más de dos décadas sin resolver, no tiene una identidad distrital.
Desde el año 2000, la autoridad electoral ha movido las fronteras de esta zona como quien reacomoda fichas en un tablero.
Cada redistritación metió y sacó municipios de una demarcación a otra, rompió relaciones territoriales que existían desde antes de que el INE dibujara mapas y dejó a los liderazgos locales sin una referencia estable.
El resultado está a la vista, aquí nunca se consolidó una clase política propiamente distrital, lo que predomina son liderazgos y estructuras municipales que funcionan hacia adentro y que, llegada la elección, se suman o se restan según la circunstancia del momento, pero rara vez con una visión regional compartida.
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En otras zonas del estado, los liderazgos llevan treinta años conociéndose, peleándose y reconciliándose dentro de la misma demarcación.
Aquí, cuando un actor político empezaba a tejer relaciones con sus vecinos, el siguiente mapa electoral se encargaba de deshacer el tejido.
Esa es la deuda histórica de esta región, y no la saldará ningún decreto del Consejo General.
Por eso importa el lugar. Emiliano Zapata es hoy por hoy la cabecera tanto del distrito local como del federal, una condición que lo convierte, noa guste o no, en el punto natural de encuentro de la política regional.
La mesa la encabezó y lideró el alcalde anfitrión, Daniel Baizabal; asistieron la síndica Liliana Chiu; Víctor Peña, Jorge Tlachi, Yuleidi Callejas, de Carrizal, y por supuesto Renato Alarcón Guevara.
Llegaron también Luis Mafara, de Paso de Ovejas; Jorge Morales, de Actopan; Macario Morales, de Alto Lucero; Manuel Colorado Silva, de Jalcomulco y el alcalde de Úrsulo Galván, Pedro de Jesús Rosado Guzmán, sí, el mismo que sustituyó al emecista Bertín Bravo, hoy prófugo de la justicia.
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El dato que no debe pasar inadvertido es que varios de los presentes ni siquiera comparten hoy la misma demarcación electoral.
Y aun así acudieron, eso dice más que cualquier información oficial, las relaciones políticas, sociales y económicas de esta región van más allá de las líneas que traza la autoridad electoral.
La gente de Actopan, de Jalcomulco o de Úrsulo Galván comparte carreteras, mercados, problemas de agua, de servicios y de seguridad con la de Emiliano Zapata, aunque en la boleta le toque votar en otro lado.
Los distritos se construyen en un escritorio del instituto electoral, sin embargo, su identidad política se construye en el territorio, con relaciones, acuerdos y tiempo.
Y aquí es donde los nombres empiezan a pesar, la convocatoria tuvo en Daniel Baizabal a un anfitrión que entiende la responsabilidad que le toca.
No es un alcalde de escritorio, ha mantenido una actividad territorial constante en Emiliano Zapata, y hoy, al frente del municipio que alberga ambas cabeceras distritales, asume un papel que va más allá de su ayuntamiento.
Abrir la mesa a los vecinos, sin importar colores ni demarcaciones, es una decisión política que habla de visión.
El alcalde no se limitó a administrar su municipio, puso a Emiliano Zapata en el centro de la conversación regional, que es justamente donde debe estar.
Pero una región no se articula solo con anfitriones; necesita también perfiles capaces de llevar esa conversación a la tribuna.
En esa mesa estuvieron cuando menos cuatro aspirantes a la diputación, federal o local, que pueden ser también ese cuadro importante y relevante para construir la nueva representación de cercanía de la llamada 4T.
Sin embargo no debe soslayarse de ninguna manera el nombre de Renato Alarcón, conoce el municipio desde dentro del Cabildo, sabe lo que cuesta gestionar con presupuestos cortos y responde a una lógica que este distrito necesita con urgencia, la de quien entiende que Emiliano Zapata no puede pensarse aislado de Actopan, de Jalcomulco, de Úrsulo Galván o de Puente Nacional.
Su presencia no fue, de ninguna manera, de relleno, sino fue la de un actor que ya se mueve en clave distrital.
Si algo ha faltado a esta región en veinticinco años de mapas cambiantes es justamente eso, representantes que nazcan del territorio y no de una designación de última hora, que tengan relación con los liderazgos de los municipios vecinos y que sepan traducir una agenda común en gestión concreta.
Por perfil, por arraigo y por la manera en que hoy teje relaciones más allá de su propio municipio, Renato se perfila como la mejor opción para este distrito.
En una región donde la geografía electoral ha cambiado tantas veces, construir una visión compartida importa tanto como tener presencia en el territorio.
Al final del día, Emiliano Zapata ya tiene la posición estratégica, con un alcalde que convoca, dispuesto a representar a la región completa, ahora tiene también con quién hacerla valer.
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Y ayer, nuevamente, desperté con una de esas noticias con las que nunca quieres despertar, pero que se han empezado a hacer costumbre.
Murió Bernardo Gutiérrez Parra, el periodista tuxpeño egresado de la Septién, con quien coincidí por primera vez en los Heraldos, él director de Tuxpan, yo en Xalapa y Veracruz.
Desde entonces trabamos amistad.
Su partida, prematura, es de esas que duelen profundo.
Hasta siempre, ya nos volveremos a encontrar… Desde el café.
deprimera.mano2020@gmail.com
Esta es opinión personal del columnista