13 de Marzo de 2026 | 13:39
INICIO    ESTATAL    NACIONAL    INTERNACIONAL    NOTA ROJA    XALAPA    POZA RICA    CULTURA    VIRAL   
México no se desacredita desde casa
ÁNGEL ÁLVARO PEÑA
ALMA GRANDE

13 Mar 2026

En los últimos días han surgido voces que buscan desacreditar a México y cuestionar el papel del país rumbo a la organización del FIFA World Cup 2026. Más allá del debate político interno, preocupa que algunos actores utilicen espacios mediáticos y plataformas de influencia para proyectar al exterior una narrativa negativa sobre el país.


Personajes como Ricardo Salinas Pliego y Claudio X. González han impulsado críticas constantes hacia el gobierno federal y particularmente hacia la presidenta Claudia Sheinbaum. El problema no es la crítica —que siempre será parte de la vida democrática— sino cuando esta se convierte en una estrategia para amplificar versiones distorsionadas o narrativas que terminan afectando la imagen del país en el extranjero.


En esa misma línea, comunicadores como Carlos Loret de Mola han insistido en cuestionamientos que, más allá de informar, parecen orientados a confrontar permanentemente al gobierno. En contraste, hay quienes desde el periodismo han asumido posturas distintas. El caso de Joaquín López-Dóriga muestra que es posible mantener una línea crítica sin perder de vista el interés nacional.


El FIFA World Cup 2026 representa una oportunidad histórica para México. No solo por el espectáculo deportivo, sino por el impacto económico, turístico y cultural que traerá consigo. Hablar mal del país en el extranjero o intentar desacreditar su capacidad organizativa no afecta únicamente a un gobierno, sino a toda la nación.


En ese contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura de defensa institucional del país. Más allá de las diferencias políticas, su responsabilidad es representar a México y garantizar que eventos internacionales de esta magnitud se desarrollen con éxito.


La discusión pública debe ser firme, crítica y plural, pero también responsable. México tiene por delante una vitrina global con el Mundial, y el reto no es dividirse, sino demostrar que el país puede estar a la altura de uno de los eventos más importantes del planeta. Porque al final, el Mundial no es de un gobierno ni de un grupo político: es de México.


Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.


Esta es opinión personal del columnista