23 de Marzo de 2026 | 14:01
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Por ingobernabilidad México pierde niveles de felicidad
*Alcaldes rehúsan dar a conocer el monto de sus salarios *Ambiciosos vulgares quieren destronar a Ricardo Ahued
CARLOS JESÚS RODRÍGUEZ
POR SI ACASO…

23 Mar 2026

DICEN LOS expertos que la “felicidad” de un país no es algo que se pierda de golpe, como si fuera un objeto. Más bien se trata de un proceso gradual donde se deteriora el bienestar de las personas (economía, seguridad y confianza en los gobernantes), en suma, un país empieza a “perder felicidad” cuando varias condiciones clave fallan al mismo tiempo, entre otras: 1.-La inestabilidad económica, esto es, cuando hay desempleo, inflación alta o pobreza creciente las personas viven con estrés constante y menos oportunidades, lo que genera incertidumbre en el mañana y, por tanto, en quienes gobiernan. 2.-Desigualdad social, en pocas palabras, si la riqueza y las oportunidades están muy concentradas (sueldos elevados de algunos funcionarios, órganos electorales, legisladores, secretarios, embajadores y cónsules por mencionar algunos), la mayoría siente que el sistema es injusto, lo que genera frustración, desconfianza y rechazo. 3.-Corrupción y mala gobernanza, en suma, cuando la gente pierde la confianza en sus instituciones (gobierno, justicia, desaparecidos, dinero de la delincuencia en elecciones o pago de sueldos a servidores públicos), entonces aparece el desánimo colectivo y rechazo contra gobernantes sean de cualquier nivel. 4.-Violencia e inseguridad, ya que el miedo cotidiano (delincuencia, secuestros, feminicidios, desaparecidos, ejecuciones y conflictos distintos) afectan directamente la calidad de vida y la percepción de felicidad. 5.-Falta de libertad o derechos, entendido esto cuando las personas no pueden expresarse, participar o decidir sobre su vida, esos factores disminuyen el bienestar emocional y social. 6.-Crisis sociales o culturales, resumidamente, cuando existen divisiones fuertes (polarización, discriminación) se debilitan el sentido de comunidad y pertenencia. En resumen, un país “pierde felicidad” cuando las personas dejan de sentirse seguras en sus personas o familias, escuchadas ante los distintos problemas que les afectan y con desesperanza en el futuro.



PUES BIEN, por alguna de esas razones, México abandonó el top 10 de los países más felices del mundo, de acuerdo a datos del Reporte Mundial de la Felicidad 2026. En la entrega anterior, el país se encontraba en el sitio 10, y ahora está en el doceavo, de acuerdo a académicos e investigadores del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Iberoamericana (Ibero), tres instituciones que gozan de credibilidad e, invariablemente no dejarían manipular sus convicciones o resultados. Para algunos expertos, el dato no significa que las y los mexicanos hayan caído en algún grado mayor de desdicha por diversas circunstancias, sino más bien a que otros países subieron en el ranking, pero lo cierto es que a pesar de los números, la felicidad y, por tanto, la confianza se han ido perdiendo al paso de los días, debido a la violencia imperante que no cesa pese a la caída del Mencho, casos de corrupción, autoritarismo y rompimientos internos de la coalición en el poder.



COMO FUERA, cada 20 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Felicidad, derivado de una resolución de Naciones Unidas. Esa fecha tiene el objetivo de reconocer la relevancia de esa condición, entendida como la medida en que la experiencia de vida de las personas resulta satisfactoria, grata y significativa. Este es un indicador fundamental de la calidad de vida. Curioso, pero cierto, es que, por primera vez un país latinoamericano está entre los primeros cinco lugares de la clasificación. Se trata de Costa Rica, Nación que se sitúa en el cuarto lugar. Por noveno año, Finlandia encabeza la lista como el país con más felicidad, le sigue Islandia y luego Dinamarca. Al otro lado de la moneda, Afganistán ocupa el último lugar en el rubro, es decir, el puesto 147, un escaño antes está Sierra Leona y el antepenúltimo con menos felicidad es Malaui. El listado se basa en información de la Encuesta Mundial de Gallup realizada en 147 países, y se construye a partir del valor promedio de los tres años anteriores (2023, 2024 y 2025) a una pregunta sobre bienestar llamada Escalera de Cantril. Esta consiste en una escalera de 11 peldaños numerados del cero al 10. En ésta México alcanzó un puntaje de 6.97, mientas que Afganistán tuvo solo 1.45. Ningún país es totalmente feliz, porque Finlandia alcanzó apenas 7.76. En ese sentido, México está en el doceavo sitio general, dos puntos arriba de infelicidad que hace un año.


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LOS QUE no ocultan su felicidad son los alcaldes de Tecolutla, Tuxpan, Álamo, Perote y Jilotepec, quienes a pesar de que la Ley de Transparencia y Acceso a la Información les obliga a dar a conocer cuáles son los sueldos que se asignaron e, incluso proporcionar el documento oficial que acredite dicho pago, los munícipes han hecho caso omiso sabedores de que sus remuneraciones rebasan el salario de la Presidenta Claudia Sheinbaum. De esa manera, los Presidentes Municipales, en vez de poner el ejemplo como autoridad constituida, han optado por la opacidad. A cada uno se les envió una solicitud de información en el que se les pidió copia simple del documento oficial que acredite el pago del sueldo, salario, bono, compensación, gratificación, dieta o cualquier otro tipo de remuneración que perciban por su desempeño, pregunta que se le realizó a más de una treintena, y aunque la mayoría si respondió hubo otros que se negaron, entre ellos los mencionados que, de plano han hecho como si la virgen les hablara. Se sabe que la respuesta del Ayuntamiento de Tuxpan, a cargo de Daniela Cortina, fue remitir al portal de transparencia, donde casualmente no existe dato alguno sobre el sueldo del presidente municipal, con lo cual incumple con la Ley de Transparencia. Mientras que el de Tecolutla, Wenceslao Santiago Castro tomó la decisión de reservar la información como confidencial por un periodo de 2 años, y con ello evitar transparentar algo que por ley deberían dar a conocer. De igual forma actúo el alcalde Vinicio Ascencio Fernández (de quien por cierto nos dicen que va muy poco al palacio municipal debido a un delicado padecimiento de salud), quien tomó la decisión de clasificar como información reservada el monto del sueldo que percibe al frente del Ayuntamiento de Perote, y lo mismo hizo el alcalde de Álamo, José Arenas. La respuesta del Ayuntamiento de Jilotepec, a cargo de José Roberto Marcelo Cortés, fue la más curiosa, pues prácticamente indicaron que el munícipe no emite facturas y no se rige bajo las leyes fiscales y, por tanto no existe documento legal sobre cuánto gana. Hay dos municipios más que ni siquiera respondieron, violando por completo la normatividad. Tal es el caso de Martínez de la Torre, presidido por Modesto Velázquez Toral y Rafael Lucio, encabezado por Damián Hernández. Y uno se pregunta: ¿Qué escoden estos señores?...


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LO HA repetido una veintena de veces: no se va de la Secretaría de Gobierno, y hasta caminó hombro a hombro con el autor de los rumores, pero hay quienes siguen insistiendo en la presunta salida de Ricardo Ahued Bardahuil de la segunda posición en el Gobierno del Estado, lo que habla de la desesperación de quienes son mencionados como sucesores. Tal vez la Gobernadora Rocío Nahle debería salir a la palestra y aclarar esas filtraciones que en nada abonan a la unidad de un gabinete, donde los ambiciosos vulgares no dejan los sueños guajiros. A ver que pasa. OPINA [email protected]


Esta es opinión personal del columnista