23 de Marzo de 2026 | 13:57
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Chiitas VS Sunitas
Cómo la muerte de Mahoma desató la mayor división del Islam. Un conflicto milenario que sigue definiendo el mundo actual.
Fernando Padilla Farfán
FERNANDO PADILLA FARFÁN

23 Mar 2026

La mayor división del mundo islámico no comenzó con una guerra… comenzó con una muerte. La del profeta Mahoma.
Lo que siguió no fue solo un desacuerdo político, sino el origen de un conflicto religioso, ideológico y de poder que, más de 1,400 años después, sigue marcando la geopolítica global: la división entre chiitas y sunitas.
¿Qué pasó cuando murió Mahoma? El origen del conflicto
En el año 632 d.C., tras la muerte del profeta Mahoma, el mundo islámico enfrentó una crisis inmediata:
¿Quién debía liderar a la comunidad musulmana?
Este momento es considerado uno de los episodios más decisivos en la historia del Islam. No existía una instrucción clara y universalmente aceptada sobre la sucesión.
Y ahí comenzó la fractura.
Dos posturas emergieron: Un grupo consideraba que el líder debía ser elegido por consenso entre los seguidores del profeta. Otro sostenía que el liderazgo debía permanecer dentro de la familia de Mahoma.
Así nacieron las dos principales corrientes del Islam: Sunitas (mayoría del mundo musulmán) y Chiitas (minoría, pero con fuerte presencia en países clave)
¿Un funeral que dividió al islam?
Mientras el cuerpo del profeta aún no era enterrado, ya se discutía quién lo sucedería. Para muchos historiadores, este momento simboliza el inicio de la ruptura.
El conflicto no fue solo espiritual. Fue político.
Los sunitas apoyaron a Abu Bakr, cercano colaborador de Mahoma.
Los chiitas defendieron a Alí, primo y yerno del profeta.
Este desacuerdo sobre el heredero de Mahoma se transformó en una división permanente.
Chiitas y Sunitas: ¿por qué pelean realmente?
Aunque el origen fue político, con el tiempo se volvió teológico. Las principales diferencias incluyen:
Liderazgo religioso
Sunitas: liderazgo basado en consenso comunitario
Chiitas: liderazgo divinamente designado dentro de la familia del profeta
Interpretación religiosa
Diferencias en la autoridad espiritual y jurídica
Estructura de poder
Modelos distintos de organización religiosa y política
Pero más allá de la doctrina, el conflicto ha sido alimentado por factores clave: Control territorial. Poder político. Influencia regional. Identidad religiosa
El papel de los ayatolás y el poder religioso
En el mundo chiita, especialmente en países como Irán, los ayatolás juegan un papel central.
Son líderes religiosos con autoridad no solo espiritual, sino también política.
A diferencia de otras ramas del Islam, el chiismo desarrolló una estructura jerárquica más definida, donde ciertos líderes interpretan la ley islámica y guían a la sociedad.
Esto ha permitido: Consolidar sistemas políticos religiosos, Influir directamente en leyes y normas sociales, Ejercer control sobre la vida cotidiana
Islam y poder: ¿similar a la Iglesia Católica?
Una comparación frecuente es con la Iglesia Católica, pero con diferencias clave: El Islam no tiene una autoridad única global como el Papa. Existen múltiples centros de interpretación religiosa. En el chiismo, sí hay figuras con gran poder centralizado (como los ayatolás)
En algunos contextos, religión y Estado están profundamente entrelazados.
Esto explica por qué las normas religiosas pueden convertirse en leyes obligatorias.
Normas estrictas y control social: ¿por qué funcionan?
Una de las preguntas más controvertidas es:
¿por qué millones de personas siguen normas extremadamente estrictas?
La respuesta no es simple, pero incluye varios factores:
Tradición histórica profundamente arraigada
Educación religiosa desde la infancia
Sistemas políticos que refuerzan la obediencia
Presión social y cultural
Identidad colectiva vinculada a la fe
Más que imposición, en muchos casos se trata de una combinación de creencia, costumbre y estructura de poder.
Un conflicto que no terminó
La división entre chiitas y sunitas no es solo historia.
Sigue presente en conflictos actuales, alianzas políticas y tensiones regionales.
Es una línea invisible que cruza países, gobiernos y sociedades.
Y todo comenzó con una pregunta aparentemente simple:
¿quién debía continuar el legado de Mahoma?
Conclusión: una herida abierta en la historia del Islam
La muerte de Mahoma no solo marcó el fin de una vida.
Marcó el inicio de una división que transformó al mundo islámico para siempre.
Hoy, más de un milenio después, esa fractura sigue viva.
No como un simple desacuerdo religioso,
sino como una compleja red de historia, poder, fe e identidad.
Entender este origen no resuelve el conflicto.
Pero permite comprender por qué, hasta hoy, sigue siendo uno de los más profundos del mundo.


Esta es opinión personal del columnista