31 de Marzo de 2026 | 13:51
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Love Story aquella historia
GILBERTO HAAZ DIEZ
ACERTIJOS

31 Mar 2026

Anoche en la tele terminé de ver la serie Love Story, una pequeña parte de la biografía de John F. Kennedy  hijo, quien vivió un romance al lado de quien sería su esposa y terminaron encontrando la muerte juntos, cuando aquella avioneta que él pilotaba y que se perdió en la neblina, terminó estrellándose creando otra tragedia americana en esa familia, maldecida por las muertes. La serie de 9 capítulos ya está completa. Inicia cuando van a  tomar la avioneta  y termina en el último capítulo con su pérdida en el aire.

Quise rememorar, acordarme, pues, de cómo había sido el accidente (16 de julio de 1999 a los 38 años de edad) y en la cinta la hermana, Caroline, con la madre de su esposa -porque el presidente Clinton había ofrecido que si querían sepultarlo en el Cementerio Nacional de Arlington, donde están sus padres-, así se haría, ellas dos, hermana y madre, acuerdan que sería en el mar.

John F. Kennedy Jr. no fue enterrado en un cementerio, ya que sus restos fueron incinerados y sus cenizas esparcidas en el océano Atlántico el 22 de julio de 1999. La ceremonia tuvo lugar frente a la costa de Martha's Vineyard, Massachusetts, cerca del lugar de su accidente aéreo. Según informes, el entierro en el mar fue un deseo expresado por el propio Kennedy Jr., buscando privacidad para él y su esposa, Carolyn Bessette Kennedy, y su cuñada, Lauren Bessette, quienes también fallecieron en el accidente. Las cenizas fueron esparcidas a bordo del barco de la Armada, el USS Briscoe. A diferencia de su padre (el presidente John F. Kennedy) y su tío (Robert F. Kennedy), quienes están en el Cementerio Nacional de Arlington, John F. Kennedy Jr. no tiene una tumba física visitable. A menudo se confunde con su tío Joseph P. Kennedy Jr., quien sí tiene un cenotafio conmemorativo en Arlington, pero cuyos restos tampoco fueron recuperados.

 

AQUEL VUELO (EL PAIS)

 

Trescientos treinta metros en 14 segundos. Ésa es la caída sufrida por la Piper Saratoga que pilotaba John Kennedy el pasado viernes por la noche. Según los datos de la estación de seguimiento, el aparato sufrió un brusco descenso de casi 1.600 metros en sólo un minuto y sugieren que la avioneta se estrelló violentamente contra el agua.

El ritmo prudente de descenso para un aparato de las características del de Kennedy es de 120 a 150 metros por minuto. La precipitación de la avioneta podría indicar que Kennedy habría perdido el control del aparato, aunque el presidente del Departamento Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), declaró que sólo son cábalas mientras no se tengan más datos: Los nuevos datos ofrecen una imagen distinta,  no habría que hablar de un descenso, sino de una caída en picado. A los datos del radar y a la impresión de pérdida súbita de control del aparato hay que añadir el hecho de que John Kennedy no hizo ninguna llamada de socorro por radio.

La bandera a media asta ondea en la residencia de los Kennedy, en Hyannisport. La familia asume que no hay nada que hacer. "Nos vemos abrumados por el inexplicable dolor y la tristeza ocasionados por la pérdida de John, Carolyn y Lauren", señaló en un comunicado el lunes por la noche el senador Ted Kennedy en nombre del clan. "John era una luz resplandeciente en nuestras vidas y en las vidas de todos aquellos que supieron de él cuando no era más que un niño", añadió el senador, que se ha encargado también de visitar y consolar a Caroline Kennedy, la hermana de John, en su casa de Long Island.

Descansan en paz.

 

Esta es opinión personal del columnista