20 de Mayo de 2026 | 17:04
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Trump en Pekín
DAVID VALLEJO
CÓDIGOS DEL PODER

20 May 2026

La visita de Trump a China permitió ver con claridad la nueva arquitectura del poder mundial. Frente a cámaras hubo ceremonia, sonrisas, protocolo y lenguaje de estabilidad. Detrás apareció una negociación entre dos potencias que necesitan reducir tensión mientras compiten por comercio, tecnología, energía, minerales críticos, Asia y las reglas para la coyuntura actual y la prospectiva.


Ambos gobiernos pactaron construir una relación de “estabilidad estratégica constructiva”, crear una Junta de Comercio y una Junta de Inversión, respaldar una visita de Xi Jinping a Washington en otoño, apoyar sus respectivas cumbres del G20 y APEC, sostener que Irán carezca de arma nuclear, pedir reapertura del estrecho de Ormuz sin cobro de peajes, y mantener el objetivo de desnuclearización de Corea del Norte.


El paquete económico fue la parte vendible para Trump. China aceptó una compra inicial de 200 aviones Boeing, compras agrícolas estadounidenses por al menos 17 mil millones de dólares en los próximos 3 años. Además de compromisos previos sobre soya, renovación de acceso para más de 400 instalaciones exportadoras de carne de res y reanudación de importaciones avícolas desde estados libres de influenza aviar altamente patógena.


Sin embargo, el punto estratégico fue otro. China también se comprometió, según Washington, a atender preocupaciones estadounidenses sobre escasez de tierras raras y minerales críticos, incluidos itrio, escandio, neodimio e indio. Esa línea vale quizá tanto cuanto los aviones y la soya, porque allí vive una parte esencial de la disputa tecnológica global. Sin minerales críticos, chips, defensa, autos eléctricos, energía limpia e inteligencia artificial pierden músculo industrial.


Pekín narró la reunión desde otra clave. Xi Jinping habló de una relación estable, sana y sostenible, con cooperación principal, competencia dentro de límites manejables, diferencias administradas y paz previsible. Ese lenguaje muestra la prioridad china. Evitar ruptura frontal con Estados Unidos mientras gana tiempo para fortalecer autonomía tecnológica, seguridad energética y presencia global.


Taiwán fue el gran tema sin acuerdo público equivalente. La isla apareció en el centro de la conversación y provocó inquietud en Taipéi, especialmente tras comentarios de Trump sobre ventas de armas. En este sentido seguramente hubo discusión política, aunque los documentos disponibles registran acuerdos económicos, energéticos y diplomáticos, sin concesión formal publicada sobre Taiwán.


La reunión deja una lectura de fondo. Trump buscó resultados comerciables para agricultores, fabricantes y votantes industriales. Xi buscó reconocimiento de paridad estratégica. Uno quería contratos mientras el otro quería marco histórico. Ambos obtuvieron algo y ninguno obtuvo todo.


El mundo entra en una etapa donde las potencias negociarán estabilidad sin abandonar rivalidad. Estados Unidos conserva fuerza financiera, militar y tecnológica. China posee escala industrial, paciencia política y control de cadenas críticas. Entre ambos se moverán mercados, guerras regionales, rutas marítimas, energía, semiconductores y oportunidades para países intermedios.


Para México cada acuerdo entre Washington y Pekín altera nearshoring, inversión manufacturera, presión sobre capital chino, comercio agrícola, logística, energía y reglas futuras del T-MEC. La visita fue en China, aunque una parte de sus consecuencias pasará por América del Norte, especialmente en México.


El mensaje mayor quedó escrito entre líneas. La globalización ingenua terminó y lo que viene será una competencia administrada entre imperios tecnológicos. Quien entienda antes esa gramática tendrá ventaja.


¿Voy bien o me regreso? Nos leemos pronto si la IA y el nuevo orden mundial lo permiten.


Placeres culposos: Final del futbol mexicano, voy Pumas. Y Semifinal del oeste de básquetbol entre Spurs y Thunder (el primer juego ha sido de los más memorables en la historia de la NBA. Wemby se consagra como la figura de la liga).


Chop Suey y Lomitos de Cerdo del Howah (Tampico) para Greis y Alo.


Esta es opinión personal del columnista