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Noreste | Xalapa, Ver. | 22 Feb 2026 - 12:28hrs
La Iglesia católica alertó sobre el incremento del grooming, modalidad de acoso sexual digital contra niñas, niños y adolescentes, y exhortó a madres y padres a reforzar la supervisión en el uso de redes sociales y videojuegos en línea.
A través de su editorial, la revista Desde la Fe, publicación de la Arquidiócesis Primada de México, expuso que los riesgos para menores ya no se concentran en espacios físicos, sino que se trasladaron al entorno digital, donde agresores operan mediante identidades falsas y estrategias de acercamiento gradual.
El grooming consiste en que un adulto se haga pasar por menor de edad para generar confianza con fines sexuales. El proceso suele iniciar con conversaciones empáticas, identificación de vulnerabilidades y construcción de vínculos emocionales, para después trasladar la interacción a ámbitos privados donde surgen insinuaciones, presión o amenazas.
La publicación advierte que plataformas como Roblox y Minecraft, con millones de usuarios activos en el mundo, se han convertido en espacios de socialización juvenil que también pueden ser utilizados por adultos con perfiles simulados.
El análisis señala que la vulnerabilidad adolescente tiene bases biológicas, ya que el córtex prefrontal —vinculado al juicio y control de impulsos— madura hacia los 25 años, mientras que el sistema de recompensa es altamente sensible a estímulos de aprobación. El uso nocturno de pantallas y la falta de descanso, agrega, reducen la capacidad crítica.
La revista aclaró que no busca estigmatizar la tecnología, sino advertir que el riesgo es transversal y puede presentarse en cualquier entorno familiar donde haya dispositivos sin supervisión y escasa comunicación.
Entre las recomendaciones destacan fijar límites de tiempo frente a pantallas, evitar el juego nocturno, usar dispositivos en áreas comunes, conocer las plataformas que utilizan los menores y prohibir encuentros con personas conocidas únicamente en línea.
La Iglesia subrayó que la seguridad ya no depende solo del espacio físico, sino del acompañamiento activo y la comunicación permanente dentro del hogar.