25 Mar 2026
Los que lucran con la pobreza del migrante ganan dinero, pero, nunca dejan de ser miserables
El lunes por la tarde, un tractocamión que circulaba por Paso Nacional, en la antigua carretera Xalapa-Veracruz, fue detenido al comprobarse que tenía reporte de robo, las autoridades lo trasladaron a un corralón en la capital del estado, fue en dicho patio, donde se descubrió que viajaban hacinadas 229 personas, alrededor de una veintena son menores.
Sin embargo, entre que pararon el tráiler y lo llevaron al corralón, debieron transcurrir, al menos, un par de horas, tiempo en el que nadie se percató de la ‘carga’.
Desde luego, el parte policial no admite el entuerto, sólo refiere que “durante la puesta a disposición, se detectó la presencia de personas al interior del mismo”, pero, más allá de la pifia, el caso ilustra a la perfección el tema: la invisibilidad del fenómeno migratorio.
A pesar de ser parte del discurso oficial (México se escribe con M de migrante, suelen repetir), las políticas públicas diseñadas para responder al tránsito de trabajadores migratorios por el país, muchos de los cuales se quedan aquí, son notoriamente insuficientes.
Uno de los aspectos más graves de dicha desatención, radica en el traslado inhumano de decenas de personas, las cuales son contrabandeadas como mercancía y probablemente sean sometidas a esclavitud laboral (trabajos forzados, le llaman), para lo cual se requiere la existencia de muchas complicidades.
Hasta ahora el trágico problema, por desgracia, sigue siendo una asignatura pendiente.
Esta es opinión personal del columnista