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Eva Romero Pérez: El rostro de la impunidad y el cinismo en el CENDI Pemex

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Noreste | Poza Rica, Ver. | 20 Abr 2026 - 15:14hrs

El Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) PEMEX de Poza Rica, ha dejado de ser una institución de cuidado infantil para convertirse en el "reino" de la Eva Romero Pérez, la directora del citado centro que, lejos de velar por el bienestar de los menores y su personal, parece estar más ocupada en consolidar una red de favoritismos, abusos y negligencias que rayan en lo criminal.

Lo que ocurre intramuros en este plantel es un secreto a voces que ya estalló: denuncias de acoso laboral sistemático, explotación de trabajadores y una alarmante desprotección a la infancia.

Es inaudito que, bajo la protección de Romero Pérez, se pase por alto la integridad de los niños. El incidente donde menores resultaron lesionados ocurrido meses atrás, en el que dos niños habrían sido dados de baja del plantel tras un presunto caso en el que uno de ellos resultó con un rasguño atribuido a personal docente, situación que incrementó la inquietud entre padres y trabajadoras ya que la directora se ha lavado las manos y no ha hecho nada al respecto ya que la acusada es gente de su confianza, este caso no solo es una mancha para la institución, sino la prueba fehaciente de que en el CENDI la lealtad a la directora vale más que la seguridad de los alumnos. Al ser la agresora una "incondicional" de su equipo, Angélica Méndez Santiago, íntima de Eva Romero ha optado por el encubrimiento y la expulsión de los afectados antes que aplicar la ley. ¿Es este el tipo de "ética" que PEMEX permite en sus filas?

La administración de los recursos es otro punto ciego que huele a podredumbre. Mientras las cocineras son sometidas a jornadas inhumanas por la incapacidad de la dirección para gestionar personal y suministros, cambiando menús al antojo de la carestía administrativa, corre la indignante versión de que el plantel ha sido utilizado para convivios con alcohol. Resulta asqueroso que, mientras se les niegan insumos básicos a los niños, se abran botellas en un recinto que debería ser sagrado para la educación.

La gestión de Eva Romero Pérez y su mano derecha, Angélica Méndez Santiago, es ya insostenible. No es solo mala administración; es un ejercicio tiránico del poder que pisotea los derechos laborales y pone en riesgo a lo más vulnerable que tiene: los hijos de los trabajadores petroleros.

Si las autoridades de Petróleos Mexicanos no intervienen de inmediato para auditar y remover a este clan, se volverán cómplices por omisión. El CENDI no es la cantina personal de Romero, ni su campo de batalla para humillar empleados.